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Óleo sobre tabla. Sagrada Familia con Santa Ana y San Juanito. Siglo XVI. 76 x 63

Codice: 447222
3.400
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Autor: Scuola Giulio Romano
Época: Siglo XVI
Categoría: religiosa
Expositor
Bisi Antichità
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Óleo sobre tabla. Sagrada Familia con Santa Ana y San Juanito. Siglo XVI. 76 x 63  Traducido
Descripción:
Autor: Pintor tardomanierista de la escuela de Giulio Romano Época: Siglo XVI La pintura que presentamos representa un valioso homenaje, idéntico en soporte y técnica pictórica, a la famosa “Virgen del gato” de Giulio Romano, obra datable entre 1521 y 1524 y conservada en el Museo Nacional de Capodimonte en Nápoles. De hecho, nuestra obra constituye una valiosa réplica de taller de la mencionada pintura, atribuible a un pintor tardomanierista, perteneciente, precisamente, al taller de Giulio Romano. El esquema piramidal de la composición hagiográfica constituye una referencia directa a la lección de Leonardo y Rafael, quienes habían, por así decirlo, fijado las líneas guía para la realización de temas análogos (Sagradas Familias). Directa, de hecho, es la comparación entre nuestra pintura, la matriz de Giulio Romano, y la “Virgen de la Perla” de Rafael, actualmente conservada en el Museo del Prado de Madrid, inicialmente (a partir de 1656) custodiada en el monasterio-panteón del Escorial y así denominada por el rey de España Felipe IV, porque considerada la obra de mayor valor de sus colecciones. El hecho de que la “Virgen de la Perla”, datable alrededor de 1518-1520, resulte haber sido realizada por Rafael con la colaboración de su alumno predilecto, Giulio Romano y que, posteriormente, haya sido objeto de una personalísima revisión por parte del discípulo del Urbinate, nos permite avanzar algunas observaciones también en relación con nuestra tabla, concernientes analogías y diferencias de un tema que, al parecer, debe haber gozado de particular fortuna iconográfica. Ante todo, respecto a la “Virgen de la Perla” y, en plena continuidad, en cambio, con la “Virgen del gato”, es evidente, en la réplica de taller en objeto, un total abandono de los colores fríos a favor de un claroscuro neto y dramático (cfr. Stefania Pasti, Giulio Romano e la Madonna della gatta: uno studio iconografico in “Storia dell' Arte” 31, 2012). Si la escena sigue el esquema piramidal de Rafael, si es igualmente rica en resonancias emotivas, las tonalidades cromáticas de las vestimentas, desde las de la Virgen hasta las de Santa Ana, se atenúan en busca de una mayor, aunque siempre compuesta, estilísticamente equilibrada, dramaticidad. Como en la “Virgen del gato” el ejecutor de esta tabla rehúye tanto la dulzura de Rafael como el “sfumato” leonardesco, a favor de un signo inciso, casi gráfico (cfr. Renato Barilli, Maniera moderna e Manierismo, 2004). Elemento indiscutible de especularidad y continuidad con el ejemplar de Rafael y la tabla de Giulio Romano es, en cambio, la jerarquización de los personajes: su intenso juego de miradas conduce el ojo del espectador a desplazarse entre ellos, analizándolos lentamente uno a uno, desde María a San Juanito, al Niño hasta Santa Ana. Sólo San José desempeña un papel secundario, relegado, en ambas pinturas, en segundo plano, casi como observador externo. Como el ejemplar de Giulio Romano, también nuestra tabla es datable, más o menos, en los años inmediatamente sucesivos a la muerte de Rafael (1520), cuando el Alumno hereda por testamento del Maestro el taller y las comisiones ya iniciadas, realizando junto con Gian Francesco Penni la Sala de Constantino en el Vaticano, calificándose como el más brillante heredero del estilo rafaelesco. Son años, aquellos romanos, en los que Giulio Romano está comprometido en varias pinturas de tema hagiográfico, entre las que merecen ser recordadas la “Pala Függer” en la iglesia romana de Santa Maria dell' Anima y la “Lapidación de San Esteban”. Queda por interrogarse sobre el topos iconográfico de la presencia del gato, que oscila, en una autorizada tradición que se inicia con Lorenzo Lotto (Anunciación de Recanati) y que será particularmente apreciada por Barocci, entre representación naturalista de un contexto doméstico y significado simbólico, negativamente connotado, en cuanto conectado al Mal y a la obra antisalvífica del Diablo. Medidas: Alto 76 x 63  Traducido