BACO JOVEN Y BACANAL CON PUTTI Y FRUTA
Michele Rocca detto PARMIGIANINO el Joven (Parma, 1666 - Venecia, después de 1751)
(atr.) - alrededor de 1730
Medidas: cm. 115 x 153 (lienzo) – cm 149 x 187 (con marco)
Precio: euro 39.000,00
Raro óleo sobre lienzo dentro de un antiguo marco de madera dorada y tallada en forma de óvalo. Obra, de valor museístico, de refinada cifra estilística y exquisito gusto Rococó, atribuible al maestro parmesano en su mejor etapa, la ya más madura. Es decir, después de sus experiencias derivadas de Sebastiano Conca, Carlo Maratta y otros insignes pintores del tardo Barroco (entre Parma, Roma y, más tarde, Venecia). El tema de esta “alegoría de la vendimia”, con en el centro un Baco jovencísimo rodeado de putti que sostienen en la mano racimos de uva y fruta en actitud juguetona e infantil, está tratado con sabiduría pictórica y delicadeza descriptiva. Según un enfoque “ligero”, a estos celebrados temas mitológicos, que se convertirá en típico del período Rococó.
Baco (Bacchus) es una divinidad de la religión romana, su nombre se lo debe al apelativo griego Βάκχος (Bákkhos), con el que el dios griego Dioniso (Διόνυσος), era indicado en el momento de la posesión extática. En la religión romana, Bacchus, de apelativo, deviene nombre verdadero y propio de la divinidad. En ámbito etrusco corresponde a Fufluns. Dios del vino y de la vendimia, así como del placer de los sentidos y de la diversión, su culto (bacanal) llegó a la península itálica en el siglo II a.C. Viene representado a menudo como un hombre con la cabeza ceñida de pámpanos, no magro ni musculoso: usualmente ebrio, a menudo en la mano tiene una copa de vino o el tirso. En nuestro caso está aquí representado como niño, una elección desenfadada, divertida y “desmitificadora” del pintor.
NB: la obra fue atribuida al maestro y catalogada en 1974 por Finarte, con un precio (de entonces) equivalente a 2.400.000 liras.
En una comunicación escrita del 25 de junio de 2009 (reportada en el reverso de una foto de la obra) el prof. Daniele Benati, historiador del arte de la Universidad de Bolonia, confirma la atribución y la autografía del cuadro a Michele Rocca.
Breve ensayo crítico y biográfico sobre el autor
(a cargo del prof. Giovanni Morsiani)
Michele Rocca detto Parmigianino el Joven (Parma, 1666-Venecia, después de 1751).
Conocido con el sobrenombre de Parmigianino el Joven o Parmigiano, nació en 1666, quizás en Parma. La fecha de nacimiento está reportada en la biografía de Nicola Pio (1724, 1977, p. 111) y está confirmada por la inscripción presente en el autorretrato del artista (Estocolmo, Museo nacional).
La primera formación ocurrió en Parma, con Filippo Maria Galletti, pintor de ascendencia cortonesca, de quien «principió a tomar el diseño y la profesión» (ibid.). Parece que Rocca llegase a Roma a los dieciséis años, hacia 1682 (Sestieri, 2004, p. 11), y que allí frecuentase el taller de Ciro Ferri (Clark, 1970, p. 208). El aprendizaje con Ferri no parece haber marcado su producción. Rocca fue atento a reinterpretar las lecciones de numerosos pintores como Filippo Lauri, Carlo Maratta, Francesco Trevisani, Benedetto Luti, Sebastiano Conca, pero también Luca Giordano, Francesco Solimena, Sebastiano Ricci y Giovanni Antonio Pellegrini (Sestieri, 1973, pp. 84-92).
A consecuencia de una estancia romana volvió a Parma, donde el 18 de enero de 1687 fue llamado para estimar «los cuadros de pintura expuestos en el lote de fortuna del señor Giuseppe Attiglio» (p. 95 nota 8). No es dado saber cuánto se quedó en la ciudad, pero Pio lo recuerda «en su tierra, donde, con una larga y exacta aplicación a las pinturas del famoso Correggio, se convirtió en un pintor perfeccionado y bravo» (Pio, 1724, 1977, p. 111).
En 1691 regresó a Roma: su presencia está atestiguada, junto a su esposa Maria Roè di Burgundia, en la parroquia de S. Salvatore in Onda, donde permaneció hasta 1730 (Debenedetti - Pergoli Campanelli, 2001, pp. 60 s.).
Para la iglesia de S. Paolo alla Regola realizó el S. Francesco recibe las estigmas, datado 1695.
En la pala, que lleva la firma «Michael Rocc. Par/mensis / Pinxit anno / 1695» (donde la locución parece comprobar el origen parmesano del artista), no se encuentra aquella cifra estilística que habría madurado sucesivamente.
En 1696 se dedicó a un lienzo de sujeto mitológico de grandes dimensiones: Baco y Ariadna (Reggio Emilia, colección privada).
El cuadro, entre los pocos firmados y datados, denota un lenguaje suspendido entre elementos de tardocortonismo y soluciones compositivas típicas del imperante marattismo.
Los padres camilianos le confiaron en 1698 la pala del altar mayor de S. Maria Maddalena. El cuadro, una Maddalena penitente, fue entre las pocas obras de tema religioso del artista con una destinación eclesiástica.
El lienzo está estilísticamente disputada entre lenguajes artísticos diversos: «bajo el aspecto expositivo la composición aparece un compromiso entre las tardías influencias barrocas, derivadas de su alumnado con Ferri […] y la contrapuesta lección del Maratta […]» (Sestieri, 2004, p. 256). De análogo sujeto, pero de diversa impaginación, es otra Maddalena penitente (colección privada), también ella firmada.
A los mismos años se remonta otra de las pocas obras cronológicamente definidas, la pala firmada de S. Barbara con s. Giuliano confesor, s. Quirico mártir y la Ss. Trinidad en la iglesia de S. Maria Assunta a Barbarano Romano, ejecutada entre 1698 y 1704 (Lo Bianco, 1993, pp. 107-120).
En 1704 participó en la exposición de S. Salvatore in Lauro con un Hércules y Anteo, una Crucifixión y una Piedad, como «pintor recomendado por el señor agente de España» (Ghezzi, 1987, pp. 185, 189).
Pocos años después, en 1707, Rocca perdió a su esposa, de quien no parece haber tenido hijos (Debenedetti - Pergoli Campanelli, 2001, p. 61 nota 8).
El artista fue acogido en 1710 en los Virtuosos al Pantheon (Bonaccorso - Manfredi, 1998, pp. 70 s.), y en la Accademia di S. Luca en 1719 (Roma, Archivio storico dell’Accademia di S. Luca, Registri delle Congregazioni, vol. 47, c. 7v), donde en 1727 recibió el cargo de «visitador de los enfermos y de los encarcelados» (vol. 49, c. 10).
Su producción, desde el Baco y Ariadna, fue caracterizada por cuadros de destinación privada, a menudo de pequeñas o medianas dimensiones. El pintor fue activo para ilustres comitentes como el cardenal Pietro Ottoboni, que le encomendó un S. Mattia, expuesto en la muestra de S. Salvatore in Lauro de 1713 (Ghezzi, 1987, p. 283), y el futuro cardenal Carlo Leopoldo Calcagnini (Vicentini, 2016, pp. 226-229, 438-441).
Los temas tratados se repiten a menudo, y prevalecen aquellos mitológicos (como nuestra obra en examen) como el Nacimiento de Adone, Aci y Galatea y muchos Bacanales (como el ejemplar ya Briganti). Otros son tratados por Ludovico Ariosto, como Angelica y Medoro (Prato, Palazzo comunale, Quadreria comunale) y Rinaldo y Armida (colección privada), o por la historia sagrada, como La matanza degli Innocenti o el S. Sebastiano (ambos en Ariccia, palazzo Chigi). Ejemplar es el caso del S. Cecilia (Roma, Accademia di S. Luca), del que existe una incisión realizada por Pieter Tanjè en 1727, cuadro que conoció una vasta fortuna atestiguada por numerosas variantes. La elevada cantidad de réplicas autógrafas, y quizás de taller, juntamente con un estilo continuo y uniforme, hace difícil una puntual datación de la vasta producción pictórica de Rocca (Sestieri, 2004, p. 9).
En 1730 se transfirió junto con su sobrino Francesco a casa Longhi, donde vivió hasta 1738 (Debenedetti - Pergoli Campanelli, 2001, p. 61 nota 10). Del 1738 al 1747 no hay ninguna noticia suya en los Estados de las almas de S. Salvatore in Onda.
Rocca fue visto en Venecia por Matthias Oesterreich en 1751 «fort vieux et fort décrépit» (Oesterreich, 1770, 1771, p. 164). Aunque no haya algún encuentro documental, se puede remitir a tal fecha su muerte en la ciudad lagunar.
Precio: TRATATIVA RESERVADA
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