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Taller de Francesco Battaglioli (Módena, circa 1710 – Venecia, después de 1796), Arquitectura de palacio barroco

Codice: 414424
12.000
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Autor: Bottega di Battaglioli
Época: Siglo XVIII
Categoría: mitológico
Expositor
Ars Antiqua SRL
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Taller de Francesco Battaglioli (Módena, circa 1710 – Venecia, después de 1796), Arquitectura de palacio barroco  Traducido
Descripción:
Taller de Francesco Battaglioli (Módena, circa 1710 – Venecia, después de 1796) Arquitectura de palacio barroco con personal elegante y cisnes Óleo sobre lienzo, cm 95 x 136 Marco, cm 113 x 154 De origen modenés, como indican las fuentes antiguas, Francesco Battaglioli aparece en Venecia, que se convirtió de hecho en su patria de adopción, desde 1747 hasta 1751, período en el que su nombre figura en la Fraglia dei pittori (Gremio de pintores). Lo encontramos en Madrid tres años más tarde, cuando fue llamado por Fernando VI, para quien pinta las Vistas de los Palacios Reales de Aranjuez y Madrid. En la corte española establece una relación de colaboración con Farinelli y Metastasio, realizando las escenografías para numerosas representaciones melodramáticas. Regresó a Venecia a la muerte del rey de España en 1759, y fue elegido miembro de la Academia en 1772: en la institución veneciana será llamado a ocupar la cátedra de Perspectiva desde 1778 hasta 1789. En este bello cuadro, el uso de la perspectiva demuestra ser de altísima calidad, capaz de evocar extraordinarias representaciones escénicas, además de vívidas por la sensibilidad atmosférica y cromática, alcanzando niveles decorativos de notable impacto visual. Se puede ciertamente afirmar que Battaglioli es el digno heredero de la tradición artística inaugurada por Viviano Codazzi y continuada por Giovanni Paolo Pannini y Antonio Joli, dando lugar a resultados monumentales en la estela de Michele Marieschi. No fue ciertamente un caso que en 1778 fuera él quien heredara la cátedra de perspectiva en la Academia de Venecia tras la dimisión de Antonio Visentini, coronando una carrera de indiscutible éxito con un reconocimiento de altísimo prestigio. La celebrada habilidad de Battaglioli queda bien demostrada en este lienzo, donde la sabiduría dibujística y pictórica conducen a resultados dignos de la mejor tradición paisajística, sin olvidar el gusto por el detalle y los aspectos narrativos. Igualmente notable es la aplicación de una capa densa y cromáticamente viva, apta para medir también las líneas de sombra de las molduras arquitectónicas y su profundidad. La gran pericia técnico-ejecutiva del cuadro, y en particular la gestión de las sombras, acercan la obra de Battaglioli a la de algunos de los más célebres representantes del vedutismo: teniendo en cuenta estos aspectos, no sorprende que no pocas de las obras del artista de orígenes modeses activo entre Venecia y España fueran atribuidas por Pallucchini al joven Canaletto. El tema en cuestión es una villa de claro gusto barroco, como evidencian las decoraciones parietales, la línea curva, las formas elaboradas, la poliedricidad de los volúmenes y el extremo sentido de teatralidad conferido por las estatuas, las balaustradas, el lago y el puente. Dentro del lago nadan algunos pájaros, entre ellos una pareja de cisnes adultos, elemento natural insertado en un espejo de agua perimetrado por estatuas ligadas al mundo acuático: una divinidad fluvial dentro de una hornacina en forma de concha, un putto provisto de tridente que cabalga un pez y diversas hornacinas dentro de las cuales algunos chorros de agua llenan cuencas con forma de concha. Los personajes que pueblan la escena se pueden distinguir con claridad por más que estén pintados con pocos y rápidos toques; se distribuyen en múltiples planos y animan la composición sin restarle el papel de protagonista a la arquitectura.  Traducido