MADONNA CON EL NIÑO
Detalle de la MADONNA DE FOLIGNO DE RAFFAELLO
temple y óleo sobre lienzo transferido a tabla antigua
Interesante detalle, referente solo a la Madonna con el Niño, tomado del celebérrimo retablo homónimo debido a la mano de RAFFAELLO y conservado en la Pinacoteca Vaticana.
Nuestro cuadro, atribuible a finales del siglo XVIII - principios del siglo XIX, realizado sobre lienzo basándose en una técnica mixta al temple y al óleo, está posicionado sobre antiguas tablas de madera que exaltan el colorido pictórico y la vivacidad y luminosidad típicamente renacentistas. Una especie de "retorno a los orígenes" de este detalle de la Madonna con el Niño, protagonista indiscutible de todo el retablo que, como se sabe, originalmente Raffaello pintó sobre tabla. Luego transferido a lienzo en época más tardía.
Obra insólita y de gran efecto decorativo y devocional que sintetiza de manera eficaz el valor del cuadro del que trae origen. Un verdadero "cuadro en el cuadro", síntesis elegante y de inusitada originalidad.
Italia - finales del '700 - principios del '800
Medidas: altura cm. 140 – anchura cm. 70 (imagen)
altura cm. 203 – anchura cm. 88 (tabla de soporte)
€ 7.800,00
Breve ensayo crítico sobre la Madonna de Foligno de Raffaello
La Madonna de Foligno es un cuadro al óleo sobre tabla transportada a lienzo (320 × 194 cm.) de Raffaello, datable en 1511-1512 y conservado en la Pinacoteca Vaticana en la Ciudad del Vaticano.
El cuadro fue encargado por Sigismondo de' Conti, secretario (scriptor apostolicus) del papa Julio II, como ex voto por el milagro que había visto salir su casa de Foligno ilesa después de un evento de origen no claro (bólido o rayo globular, o bien, una explosión de bombarda que lanza una bola de fuego). La obra, que fue el primer retablo romano pintado por Raffaello, se encontraba sobre el altar mayor de la Basílica de Santa Maria in Aracoeli en Roma, en cuyo ábside se colocaba la tumba de Sigismondo. En 1565 Anna Conti, una monja nieta del donante, la hizo trasladar a la iglesia de Sant'Anna en Foligno, en el Monasterio de las Condesas de la Beata Angelina dei Conti di Marsciano. En 1797 fue requisada durante la ocupación francesa y llevada a París, al Grande Museo Napoleónico del Louvre. Visto el precario estado de conservación del cuadro, se decidió transportarlo a lienzo: la intervención de restauración fue realizada entre 1800-1801 por Francois Toussaint Hacquin. Tras las recuperaciones de Canova que, sostenía la no validez del Tratado de Tolentino, el cuadro volvió a Italia (1816), pero el pontífice Pío VII decidió retenerlo en Roma en la Pinacoteca Vaticana, como otras obras importantes de arte sacro. La obra está datada en 1511-1512, mientras el artista trabajaba en la Estancia de Heliodoro, y es el precedente más cercano a la Madonna Sixtina.
En 1957-1958 fue restaurada por Cesare Brandi.
Después de la exposición en Milán, terminada el 12 de enero de 2014, la obra volvió a Foligno y fue oficialmente presentada el sábado 18 de enero de 2014, a las 12 horas, en una conferencia, en el Palazzo Trinci. La obra fue expuesta en el monasterio de Sant'Anna hasta el 26 de enero de 2014.
Al pie de María se extiende un paisaje natural del cual emerge una ciudad superada por un arco luminoso, dentro del cual se inserta una bola de fuego que parece caer sobre las casas. La Madonna con el Niño, vestida con ropas con los dos tradicionales colores rojo como madre y azul como reina, aparece sentada sobre las nubes y rodeada por un disco aureolar, a su vez rodeado por una corona azul de serafines que toman forma de las nubes.
Además de la consolidada interpretación del cuadro como ex voto, la iconografía del retablo ha sido puesta en relación con un preexistente fresco (ahora destruido) de Pietro Cavallini en la misma Basílica de Santa Maria in Aracoeli, que representaba la aparición de María con el Niño envuelta en un círculo de luz sobre el Campidoglio en Roma al emperador Augusto en el día del nacimiento de Jesús, según la historia narrada en la Leyenda dorada de Jacobo de Vorágine. El cuadro, posicionado originalmente bajo este fresco, retomaría el tema adaptándolo a epitafio sepulcral del comitente, muerto a unos 80 años, antes de la finalización del retablo.
El grupo de la Madonna con el Niño, verdadero "cuadro en el cuadro" (objeto exclusivo de la obra que aquí presentamos), está recogido en un óvalo bajo el manto protector de María y, como en las mejores obras del Sanzio, tiene esa viva naturalidad que hace la ideal belleza extremadamente familiar al espectador. El Niño, por ejemplo, no está retratado como el dios benedicente consciente de su misión, sino como un verdadero niño que parece liberarse del abrazo de la Madre para cubrirse bajo el velo. El hijo, bellísimo, sereno, somnoliento, está en posición especular: apoya la pierna izquierda plegada sobre el muslo de la madre, mientras que con la derecha, recta, se apoya sobre una nube, con análogo efecto longitudinal. María sostiene con el brazo izquierdo al infante, que se libra graciosamente o mejor sufre uno de esos destellos torsionales que son provocados por las cosquillas. De hecho, el medio de la mano derecha de la madre juguetona parece hacer cosquillas al niño bajo la axila con lúdica afectuosidad La Virgen recuerda a la de la Adoración de los Magos de Leonardo y el Niño al del Tondo Doni de Michelangelo, casi a querer seguir una especie de "contaminación" de modelos ilustres.
sitio web: www.palazzodelbuonsignore.com