La tabla que presentamos tiene como tema un tema muy conocido, de consolidada tradición iconográfica sagrada: la Natividad.
Lo que hace original la pintura es, sin embargo, la irrupción de la novedad del lenguaje del artista en cuestión, a través de una serie de datos detectables a primera vista y que sugieren una aproximación y una atribución a la escuela del pintor Girolamo Romani, llamado Romanino (Brescia 1484-1566).
De hecho, en nuestra Natividad, nos encontramos ante una novedad de lenguaje nada despreciable, que refleja plenamente los términos descriptivos reservados al Romanino por Angelo Piazzoli: "el pintor de la consciente ruptura anticlásica, impetuoso experimentador de una masa en la que hierven la cultura prospectiva milanesa, los colores y los humores de la laguna veneciana, rasgos góticos y grotescos de derivación dürüriana, la concreción típicamente lombarda de la atención a lo verdadero. Todo ello siempre animado por un impulso interior de urgente religiosidad" (A. Piazzoli, F. Larovere, Girolamo Romanino, el testigo inquieto, Bérgamo 9-30 octubre 2015).
De hecho, durante mucho tiempo se ha hablado, a propósito de Romanino, de "anticlasicismo" y "lenguaje agramatical", dos condiciones igualmente detectables en nuestra tabla, elementos directos de especularidad y de comparación con el "plurilingüismo estilístico" de Romanino, tan celebrado por Testori, que llama particularmente la atención, a este respecto, sobre la experiencia "periférica" del artista en Valcamonica (frescos de Pisogne y Bieno), donde Romanino, con desbordante ímpetu, subvierte los códigos lingüísticos del clasicismo y del manierismo.
Estos contextos periféricos, en los que "palpita la historia de una humanidad popular, en la rústica, y a veces tosca, fisicidad de los cuerpos y en la humilde sencillez de los vestidos" (A. Piazzoli, Ibídem) encuentra eco y correspondencia en nuestra pintura, en la que nada se concede a la hierática compostura renacentista o a la visionaria y espiritualizante transformación de las formas manieristas.
En este sentido, resuenan más actuales que nunca las palabras de Dell'Acqua, superintendente de las Galerías para la Lombardía, que había querido el congreso bresciano de 1965 precisamente para comprender a fondo "en qué medida el arte de Romanino habla a la conciencia, a la sensibilidad de hoy", haciéndolo un contemporáneo nuestro, contemporáneo a una inquietud definida por Guttuso "romántica" y en la que "las tan proclamadas desigualdades estilísticas pertenecen a los que investigan".
Se certifica su autenticidad con fotos y documentos.
medidas : 47x 34 tabla
marco : 70 x60