Francesco Zucco (Bérgamo, circa 1570 – Bérgamo, 3 de mayo de 1627)
Crucifixión con santos
Óleo sobre lienzo, cm 76 x 60
Con marco cm 95 x 79
Nota crítica del Profesor Giuseppe Sava
La crucifixión aquí descrita pertenece a la escuela lombarda del siglo XVII. Sobre un fondo caracterizado por tonos fríos y un paisaje oscuro y tormentoso, se vislumbran los edificios de una ciudad que se identifica con Jerusalén. En la derecha, un telón de fondo montañoso árido y de tonos terrosos cubre el resto de la vista urbana, atrayendo así la mirada al primer plano donde, al pie de la cruz, la Magdalena y un santo guerrero, con armadura y ropas del siglo XVII, están arrodillados. Si la primera mira a Jesús llorando y angustiándose, el segundo muestra el extremo sacrificio con la mano y dirige la mirada al espectador. Este último, empuña la palma del martirio y viste un amplio manto carmesí, típico de los santos guerreros, revela su identidad gracias a la maza de armas apoyada sobre la roca, a su derecha. El detalle iconográfico permite reconocer a San Defendente, militar romano que vivió en Tebas en el siglo III y fue martirizado bajo el emperador Maximiano. El nombre a pronunciar para la pequeña Crucifixión es el de Francesco Zucco, pintor al que el conde Francesco Maria Tassi (1793) dedicó una biografía entera. Nacido en Bérgamo hacia 1570 (el año exacto aún no está respaldado por documentos), pronto inclinado
"al estudio de la pintura", fue "enviado por el Padre a Cremona a la escuela celebrada de los Campi". La autoría de la obra se puede deducir partiendo de la costumbre de inmortalizar las figuras arrodilladas sobre un bloque de piedra, como en este caso y como en la pala en San Pancrazio en Carobbio degli Angeli, datada en 1608, en la que la Virgen con el Niño es venerada por San Bernardo y Santa Catalina de Siena. Los rápidos toques de luz golpean también algunos puntos del paisaje trasero y permiten distinguir mejor el perfil de los edificios. Las tangencias con Giovan Battista Moroni y con la escuela bergamasca son bien evidentes, aunque la lectura naturalista ceda el paso a una cifra casi heráldica del pintar, de modo que las figuras, más bien azucaradas y carentes de vida, tocan una consistencia casi irreal: es el resultado del entrelazamiento de la cultura de la imagen post tridentina, purgada y rigorista, con las instancias de la última temporada del Manierismo, el de matriz cremonesa. En este sentido, se pueden citar los primeros maestros de Zucco: los hermanos Campi, en particular Giulio, en cuya Crucifixión en Santa Maria della Passione se encuentra la Magdalena abrazada a la cruz y los fuertes contrastes de claroscuro. El mismo Francesco Zucco realiza una versión de mayores dimensiones para la iglesia de San Lorenzo en Bérgamo. La misma impostación se encuentra en la tela del mismo asunto de Giovan Paolo Cavagna, conservada en la Pinacoteca Tosio Martinengo de Brescia. Para la periodización debemos colocar la obra entre el segundo y el tercer decenio del siglo XVII, en el momento de plena madurez para el artista bergamasco.