Espléndida pareja de pinturas, óleo sobre lienzo, de dimensiones 33 x 43 cm sin marco y 40 x 50 cm con marco que representan dos escenas de exterior con una multitud de personajes y objetos, que según el dictamen típico de las obras de Cornelis de Wael (Amberes 1592 – Roma 1667).
Cornelis De Wael, hijo del pintor amberino Jean de Wael, junto con su hermano mayor Luca, fue alumno de Jan Brueghel y viajó a Génova alrededor de 1610.
Estuvo en Venecia de 1610 a 1620, año en que se estableció en Génova, adquiriendo la ciudadanía en 1642.
Más o menos entre la primera y la segunda década del siglo XVII, los dos hermanos emprendieron un largo viaje por Italia, durante el cual se detuvieron en Génova y luego se dirigieron a Roma.
Las numerosas obras que hoy se atribuyen con certeza a la mano de Cornelis, cuya producción, sin embargo, aún debe separarse en parte de la más débil y repetitiva de su taller, permiten constatar cómo el artista flamenco, tanto durante su larga y prolífica estancia en Génova como en sus más breves estancias romanas, con "sus cuadros de historia de figuritas muy graciosas" abordó temas muy heterogéneos entre sí, como temas religiosos, batallas, fiestas y marinas: a través de un lenguaje pictórico homogéneo, solía componer paisajes o complejas estructuras arquitectónicas, a veces surgidas de su imaginación, otras veces cuidadosamente estudiadas del natural, pobladas por figuras, definidas mediante toques compactos y minuciosos, que se mueven con soltura y libertad.
La ambientación en la cotidianidad de episodios bíblicos, donde a menudo los personajes visten ropas del siglo XVII, es sin duda una veta constante en la trayectoria pictórica del artista amberino, especialmente apreciada por la aristocracia genovesa "que al encargar obras de este tipo no pierde la ocasión de reiterar que a la nobleza de rango le es propia también una nobleza de espíritu".
Las cuidadosas elecciones cromáticas, caracterizadas por tonos marrones y plateados que resaltan aún más los innumerables matices de los blancos, los raros toques rojos o las pinceladas vivaces con las que se construyen los suntuosos vestidos de los nobles, además de la luz difusa que impregna toda la composición, junto con la minuciosa definición de la vegetación o de los elementos arquitectónicos, son peculiaridades propias del lenguaje de Corneils, atento a la definición de los movimientos del alma de cada personaje y puntual cronista de agradables acontecimientos contemporáneos, como documentan nuestros dos maravillosos lienzos que explican perfectamente las maravillosas cualidades y capacidades de este gran artista, narrador de serenos episodios ambientados en el campo.
Las pinturas y objetos de arte aquí publicados son de mi exclusiva propiedad y, en consecuencia, están siempre disponibles para ser vistos en persona, previa cita, en mis sedes expositivas situadas en Sanremo y Brescia.
La obra, como cada uno de nuestros objetos, se vende acompañada de un certificado fotográfico FIMA de autenticidad y lícita procedencia; este documento identifica el objeto aportando un valor añadido al artículo.
Nos encargamos y organizamos personalmente el embalaje y el envío de las obras de arte con seguro a todo el mundo.
Dr. Riccardo Moneghini
Historiador del Arte