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Retrato de caballero (antes de 1658)

Codice: 427286
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Autor: Giovanni Bernardo Carbone (1616-1683)
Época: Siglo XVII
Categoría: Retrato
Expositor
AliceFineArt
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Piazza Tre Martiri, 2, Rimini (RN (Rimini)), Italia
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https://www.anticoantico.com/espositori/gallery.asp?idantiquario=1098&lingua=spa
Retrato de caballero (antes de 1658)  Traducido
Descripción:
Giovanni Bernardo Carbone (Génova 1616 - 1683) Retrato de caballero, antes de 1658 Óleo sobre lienzo, 122x97 cm Ficha de Giacomo Montanari El cuadro retrata a un aristócrata no identificable, captado por el pintor mientras gira la cabeza y la mirada a su izquierda, como distraído por la entrada - repentina - del observador en la sala de pose. Del fondo oscuro emergen, con fuerza, el rojo paño de memoria vandickiana que ocupa la porción derecha del cuadro y el rutilante mantel extendido sobre la mesita del mismo lado. La mano izquierda del retratado se apoya sobre este último objeto, mientras que la derecha - captada en el aire - parece aún animada por el fervor de un discurso o por una "puesta en pose" de tipo oratorio, apenas desestimada. El hábito muestra unas refinadas mangas con aberturas, con puños y cuello blancos, cerrado al cuello por una borla que pende sobre el pecho. El rostro, que parece representar a un hombre de edad no superior a los treinta años, presenta un cutis florido y rubicundo, enfatizado por labios carnosos, bien delineados, de un rojo intenso y apretados en una expresión seria e impasible. El anónimo sujeto - bajo una nariz importante - lleva un par de corpulentos bigotes, recordados en la barbilla por una mosca cuidadosamente cuidada, mientras que los grandes ojos oscuros buscan - fuera del espacio del cuadro - al responsable de su distracción momentánea. La obra presenta las características formales adoptadas por el retrato de ámbito genovés a partir de finales del tercer decenio del Seicento, mutadas en gran parte de las tipologías compositivas impuestas por el retrato de Antoon van Dyck (1599-1641, activo en Génova entre 1621 y 1627) y practicadas por otros flamencos como Jan Roos (1591 - 1638) o Jan Hovaert (c. 1615-1665), ambos muertos en Génova y autores entre los más celebrados de retratos para la aristocracia ciudadana. Sin embargo, la obra parece resentirse de una manera más cercana a los modos de un artista inspirado en la tradición flamenca de la primera mitad del siglo, pero de formación y ascendencia genovesa, como el valiosísimo retratista Giovanni Bernardo Carbone (1616-1683), cuya figura ha sido brillantemente reconstruida en el reciente trabajo monográfico de Daniele Sanguineti? Parece, de hecho, poder reconocer rasgos autógrafos de Carbone en la atormentada pincelada que esboza e ilumina las telas, tensándolas y soltándolas con rápidos y desinhibidos *highlights*, como es bien evidente en el tensísimo mantel de la mesita y en el suave colgar del opulento y teatral cortinaje. La materia pictórica se hace luego soplo gentil en las transparencias de los puños, que subrayan aún más la terrosa, carnosa y vívida presencia de las manos, nada diáfanas, sino animadas y presentes, como el rostro del retratado. Estas características pictóricas, muy lejos de poder encontrarse sólo en el ámbito de la producción retratística del pintor genovés, señalan el actuar artístico del Carbone también en los cuadros de tema sagrado, entre los cuales se señala la "Madonna con el Niño" de los Museos de Strada Nuova de Génova (inv. PR 97), donde se tratan análogamente los rojos del hábito de la Virgen. Análogo cuidado en las carnaciones y en la cotidiana humanidad de labios, manos, ojos emerge con fuerza en el precioso retrato que representa a Lucrezia Pallavicino, probablemente realizado en el año del matrimonio con Gio. Giacomo Brignole: una fecha, 1658, que puede constituir el término *ante quem* para colocar cronológicamente el lienzo objeto de esta intervención. A finales del sexto decenio, de hecho, Carbone aparece dramáticamente autónomo y capaz de infundir personalidad y opciones autorales independientes en sus cuadros, aun manteniendo una nunca olvidada predilección por la herencia adquirida de las referencias a la obra de Van Dyck (véase, en el caso del retrato Pallavicino, la presencia juguetona del sirviente moro, clara referencia a análogas opciones compositivas y pictóricas de los flamencos arriba mencionados). Al inicio de esta fase, en torno a 1650, se podría colocar el lienzo en cuestión, aún sólidamente ligado a los estilemas compositivos y a las peculiaridades ejecutivas que tan fuertemente habían marcado la tipología del retrato en tierra de Liguria y - en particular - en Génova.  Traducido