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Antonio Calza (Verona, 1653 – 18 de abril de 1725), Batalla entre caballerías cristiana y turca con castillo, óleo sobre lienzo

Codice: 326394
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Autor: Antonio Calza
Época: Siglo XVII
Categoría: lucha
Expositor
Brozzetti Antichità
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Antonio Calza (Verona, 1653 – 18 de abril de 1725), Batalla entre caballerías cristiana y turca con castillo, óleo sobre lienzo  Traducido
Descripción:
Antonio Calza (Verona, 1653 – 18 de abril de 1725) Batalla entre caballerías cristiana y turca con castillo Óleo sobre lienzo, cm 95 x 129 Precio: negociación reservada objeto acompañado de certificado de autenticidad y peritaje (descargable al final de la página) El cuadro representa una cruenta batalla entre la caballería cristiana y la turca. Caracterizada por dinamismo, intensidad de color y de luz, la escena principal ocupa la sección horizontal inferior del lienzo, ópticamente interrumpida por los humos negros de los disparos de los que emergen, a la izquierda, las torres de una fortaleza. A la derecha, en la lejanía se puede vislumbrar el combate en acto en la campiña, más allá de la cual se nota la pálida presencia de alturas que crean una quinta, marcando el horizonte. A la izquierda, una porción de muro en contraluz y en primer plano contribuye a enmarcar la escena. El pintor introduce, sin embargo, un caballo en el suelo del cual vemos solo la parte posterior, un truco para involucrar al observador haciéndolo activo y partícipe de la escena. En  primer plano, cuerpos exánimes, caballos heridos y, esparcidas por el suelo, armas y un tambor exaltan la dramaticidad del enfrentamiento. La agitación y la fuerza expresiva, la intensa gama cromática atenta a las condiciones de luz y la pincelada fina, decidida y dramática, sugieren la atribución a Antonio Calza, uno de los más importantes pintores de batallas del siglo XVII, excelente alumno y continuador del mayor intérprete del género, Jacques Courtois detto il Borgognone (Saint-Hyppolite 1621 – Roma 1676). El Borgognone, a pesar de no haber tenido una verdadera escuela o alumnos directos, se erige como punto de referencia primario por parte de los "battaglisti" italianos y extranjeros. El género de la pintura de batallas Goza de gran éxito en las colecciones de la nobleza italiana y europea de los siglos XVII y XVIII. Las batallas  del Renacimiento italiano, en las que la escena convergía hacia un protagonista preciso, evolucionan hacia una tipología de combate "sin héroe". El cruento realismo de los detalles y el desarrollo dinámico de la narración confunden la figura del protagonista, cuando está presente, para dar importancia al torbellino de caballos y combatientes armados, entre los que, por cierto, no emerge un vencedor. Los documentos ciertos relativos a la vida y a los desplazamientos de Antonio Calza son escasos; igualmente dificultoso ha sido reconstruir, por la crítica, un catálogo de obras autógrafas. A través de pinturas presentes en colecciones privadas, en museos y cuadros pasados por el mercado anticuario ha sido posible identificar un copioso corpus de trabajos que son reconducibles a su mano. El trabajo de los historiadores del arte, conjuntamente al de los anticuarios, en conferir justas atribuciones con el fin de delinear al mejor la figura de Calza, prosigue pero los estudios están aún en acto. En este sentido, cabe sin duda destacar el trabajo de Giancarlo Sestieri, el cual ha indagado en la producción artística de los battaglisti y de Calza, permitiendo pues con la comparación de las numerosas obras fotográficas recogidas, de individuar y reconocer que las cualidades estilísticas que distinguen el corpus de pinturas a él hoy asignadas. Antonio Calza nace en 1653 en Verona y en 1664 entra, en Bolonia, en la escuela de Carlo Cignani, dedicándose a la pintura de batallas y paisajes. En seguida se perfecciona en Roma, donde conoce las obras del entonces indiscutido jefe de escuela del sector, Jacques Courtois detto il Borgognone. En 1675 vuelve a Verona y esposa a una viuda de 88 años que, muriendo, le deja una rica herencia. Muy apreciado por la nobleza y por la burguesía, recibe numerosos encargos. Bartolomeo Dal Pozzo (Le Vite de' pittori, de gli scultori et architetti veronesi, 1718) alaba "tres grandes cuadros de batallas y países" en la casa Allegri y, junto a "Rizzardi sul Corso", cuatro grandes paisajes, todos desaparecidos. Después de un homicidio involuntario, Calza se refugia en Bolonia, donde emprende una halagüeña carrera. Entre las obras qué le procuran mayor fama se encuentran algunos retratos también perdidos. Aquí se vuelve a casar, pero permanece pronto nuevamente viudo. En 1706 está en Venecia, donde en 1708 esposa a la tercera mujer, Angiola Agnese Pakman, pintora flamenca de flores, frutas y animales, que se convierte en su colaboradora. Después de 1710 aparece en Milán, donde pinta, asistido por dos alumnos, para el general austriaco Martini, "un cuadro de desmesurada grandeza", representando La Batalla Turín. Llamado en 1714 por el príncipe Eugenio de Saboya en Viena, pinta para él una Toma de Belgrado, "un retrato de este Príncipe a caballo con al fondo una batalla" (Dal Pozzo), y otro más, también ecuestre, del emperador con una escena de caza. Tampoco de estas obras hay rastro. Muere en Verona, donde puede volver tras la absolución de sus culpas, el 18 de abril de 1725. A través del Continuo incremento de su catálogo, este maestro ha recuperado una posición de prestigio en el panorama pictórico del género de la batalla. Calza desde el principio mismo, aun asimilando la lección del Borgognone, desarrolla un estilo personal, basado prevalentemente en su inconfundible cromatismo vivaz y encendido, caracterizado por rojos y azules estridentes, y en la desenvuelta libertad figurativa. Su elaboración matérica resulta rápida e inmediata, a menudo con sucesivas terminaciones. La obra en examen presenta los caracteres estilísticos peculiares de la pintura de Calza. El lienzo, además, encuentra diversas posibles confrontaciones con obras pertenecientes a su  corpus, en las cuales es posible individuar recurrentes figuras y detalles también presentes que en el lienzo en objeto. Entre estos sin duda significativas son las frecuentes torres que concurren a ambientar la composición y que, conjuntamente a nubes y humos negros, crean una suerte de quinta, una presencia escénica, entorno al espacio del conflicto. Igualmente, los caídos exánimes que el pintor representa en sus enfrentamientos en primer plano son comparables al sujeto presente en el lienzo en objeto. Los cuerpos están posiciónados, reversos hacia adelante, los brazos inermes dejan caer las armas y un turbante rueda junto al cuerpo. Un detalle está a menudo presenta las telas de calza: un tambor, posiciónado en primer plano,  volcado y abandonado. El vasto número de obras en el que este es descrito, como una firma del pintor, y las cercanías estilísticas ya analizadas, convencen la atribución de la obra a Antonio Calza. Carlotta Venegoni  Traducido