Escuela dálmata, siglo XVII
Anunciación
Óleo sobre tabla, 37 x 32 cm
Con marco, 49 x 45 cm
La tabla en cuestión muestra las características peculiares de la corriente pictórica denominada veneto-cretina, difundida desde Venecia hasta las costas de Dalmacia y las islas griegas, desde el siglo XIII hasta el siglo XVII. La definición Veneto-Creta hace referencia a un área situada geográfica y culturalmente entre Venecia, que controlaba políticamente esta vasta área mediterránea, y la antigua Bizancio, bisagra histórica entre Europa y Asia, donde prevalecían entonces los caracteres orientalizantes. El ejemplo, sin duda, más brillante de esta fusión cultural y artística es Domenico Theotokopoulos (1514-1614), llamado El Greco, quien a pesar de los futuros desarrollos de su arte, mantuvo fuertes lazos técnicos y figurativos con los estilos de esta escuela, como se desprende de las diversas Anunciaciones realizadas a lo largo de su carrera.
La tradición bizantina, hecha de preciosismos dorados y del predominio de la línea sobre el volumen, se injerta en esta obra las novedades venecianas renacentistas: el uso declarado de la perspectiva, resaltado por las baldosas del suelo y el punto de fuga del fondo paisajístico, el sentido narrativo del relato, la vivacidad gestual de los personajes, el paño verde, típicamente veneciano, a la derecha de María y la misma disposición de los personajes dentro de la escena de la anunciación.
Aunque los colores cálidos de la tabla muestran un predominio del oro bizantino en el fondo y en las nubes, donde se pueden ver, como ocurre típicamente en la iconografía de la anunciación en esta escuela, la figura de Dios Padre, del Espíritu Santo y de Jesús Niño generando una diagonal descendente hacia el rostro de la Virgen, también notamos su materialidad, hija del tonalismo veneciano, que redibuja los contornos ya no tan lineales como en la tradición oriental y capaces de conferir volumen sobre todo a los paños. Observamos, por tanto, una coexistencia de las dos tradiciones en las que, tanto desde un punto de vista cromático como espacial, donde perspectiva y bidimensionalidad coexisten entre un fondo que se pierde en la lejanía y personajes comprimidos en primer plano, pero también de expresividad, con el intento de hacer convivir la hieraticidad de las figuras sagradas con una caracterización más marcada y natural en las poses y en los rostros.