Escuela Emiliana, siglo XVIII
Descanso durante la huida a Egipto
Óleo sobre lienzo 18,5 x 24,5
La obra representa, en un contexto bucólico y nocturno, a la Virgen sentada en el suelo con una rodilla flexionada y la otra pierna extendida, amamantando al Niño Jesús. Al margen está San José, casi en una posición secundaria y a la sombra en comparación con la Virgen con el Niño. Finalmente, aparece también el asno sobre el cual la Virgen y su hijo emprenden el viaje de huida a Egipto para escapar de la persecución de Herodes, interrumpiendo el viaje para tomarse un momento de descanso. Este tema fue particularmente afortunado en el ámbito artístico, aunque la Huida solo se narra en el Evangelio según Mateo y en un versículo del Corán donde se contextualiza su desarrollo en tierras egipcias. Son los textos apócrifos los que nos dan más detalles sobre la historia, de la que los artistas toman inspiración: de las famosas palmeras datileras que supuestamente se inclinaron solas para ofrecer sus frutos al Niño Jesús, de los innumerables vados del río Nilo (Historia monachorum in Aegypto); también, de leones y leopardos dispuestos a escoltar al trío (Pseudoevangelio de Mateo) al paso de un Jesús apremiante para que sus padres no sufrieran demasiado el calor hasta múltiples milagros (Evangelio árabe-siríaco de la infancia). Sin embargo, el cuadro en cuestión presenta a la Sagrada Familia en un entorno natural bastante esencial, del que se divisan algunos esbeltos arbolitos en la penumbra.
El tratamiento de las vestimentas, modeladas con colores tenues, bien difuminados y con un buen claroscuro, así como el de las carnaciones, en particular el de la virgen, como de porcelana, devuelven la pintura a una matriz emiliana. La obra todavía resiente la tradición del siglo XVII en cuanto a la ambientación nocturna, pero debe ser situada en la primera mitad del siglo XVIII.
De colección privada es un Descanso durante la huida a Egipto obra de un Anónimo Boloñés del siglo XVIII, en parte similar a la que aquí se presenta: se note de hecho la pose de la virgen, representada de perfil, sentada en el suelo en la misma posición de la Virgen que se examina. El modelo para la Virgen encuentra sus precedentes en los maestros de la pintura emiliana del siglo XVII, como por ejemplo Francesco Albani.