Pareja de bodegones en pendant de la mitad del siglo XVIII.
Naturaleza muerta con bucchero, flauta dulce, fruta, flores, porcelanas, galletas y hojas colgadas.
Naturaleza muerta con mandola, libros, fruta, cuchillo de cocina, cesto ovalado y hojas colgadas.
El pendant retrata dos mesas preparadas en un interior con el fondo de una pared de madera; sobre ambas mesas, una cuadrada y una hexagonal, se disponen composiciones de objetos aparentemente caóticas, pero que en su conjunto configuran una ordenada geometría piramidal que a su vez es atravesada por un corte de luz en diagonal que escande claramente lo que está en luz en la parte izquierda de lo que está en sombra en la parte derecha.
Sobre la mesa cuadrada encontramos alimentos y objetos domésticos tales como galletas de formas diversas, fruta esparcida, una terrina y unas tazas de porcelana oriental colocadas en posiciones diferentes. A estos se mezclan los objetos de la vida voluptuosa como la flauta dulce descompuesta en tres piezas, la partitura musical, el jarrón de flores cortadas y el bucchero. Sobre las paredes de tablas de alerce están colgadas hojas y un marco ovalado.
Sobre la mesa hexagonal vemos una mandola de doce cuerdas, dos limones de los cuales uno cortado en dos, ciruelas y cerezas, algunas esparcidas y algunas contenidas dentro de una cesta de mimbre con mango, tres libros encuadernados en pergamino (uno de los cuales en equilibrio precario sobre el borde de la mesa), un cuchillo de cocina y un cesto ovalado decorado. Sobre la pared de tablas de alerce, colgados de unos clavos, vemos un manojo de llaves, unas gafas y dos hojas de las cuales una con una esquina plegada y una figura dibujada a sanguina.
Ambos cuadros utilizan una perspectiva desde arriba para poder describir mejor las mesas preparadas y ambos tienen el mismo corte neto en diagonal de la luz que ayuda a exaltar la descripción de los objetos que, a prescindir de los instrumentos musicales, son todos objetos de uso doméstico que crean una síntesis entre las naturalezas muertas de la cocina (vajilla y alimentos), las del escritorio/estudio (libros y apuntes) y las naturalistas (jarrón de flores).
En esta fusión se insertan también los elementos de la pintura engañosa (las gafas que invitan a observar atentamente y las llaves señalan el confín entre el mundo de la realidad y el de la ilusión).
La pareja de cuadros en examen ofrece una serie de reflexiones interesantes que involucran la vasta producción de naturalezas muertas que entre el 1600 y el 1700 se difundieron en Italia. El primer interrogante que me planteé observándolos fue relativo a su clasificación: ¿se trata de naturalezas muertas o de trompe l'oeil?
Esta indecisión nace de la presencia de la pared de madera en el fondo y de las muchas analogías con aquella vasta producción de pintura ilusoria de la misma época a obra de los pintores de fingidas tablas; Francesco Raspis, Antonio Gianlisi, Andrea Remps, Sebastiano Lazzari y muchos otros desarrollaron la pintura de engaño a partir del tercer cuarto del 1600 según modelos de importación nórdica.
Las tablas de madera indican la cotidianidad de la escena; pero es una escena en la escena, una ilustración de cuanto está realmente presente en el ambiente en el cual el cuadro está colocado. También el uso de los artificios, de la ilusión, tales como la mesa de esquina o los pliegues en las esquinas de las hojas o la disposición inclinada de los objetos sobre el plano son todos trucos dirigidos a acentuar la profundidad de la escena.
Las gafas, las llaves y las hojas colgadas los reencontramos en la mayoría de los trompe l'oeil del período. De absolutamente original destaco la inscripción puesta sobre la izquierda en el cuadro con la mandola 6.S6.90 apuesto sobre el fondo de las tablas que, privado de un sentido aparente (quizás voluntariamente enigmática) parece tener un propósito didáctico.
Dicho esto, es mi opinión que el autor del cuadro haya querido hacer actuales sus obras con el empleo de las fingidas tablas del fondo pero que en realidad su intento primario fuera aquel de rendir homenaje a la pintura de Cristoforo Munari a cuyas obras nuestro pintor se ha fuertemente inspirado por las siguientes razones.
El bucchero mexicano retratado tiene unas fuertes consonancias con el cuadro del Munari expuesto en la Galería Nacional de Parma y con otros presentes en el texto de Francesca Baldassarri. Este recipiente de arcilla servía para perfumar el agua y devino muy apreciado cerca de la corte y de la nobleza florentina del final del 1600, sea por su procedencia exótica que por su utilidad. Este interés por el encanto de los perfumes culminó sobre el final del siglo XVII con la fundación de la Academia de los Olores Caballeros.
En la misma composición de la mesa cuadrada encontramos las porcelanas blancas decoradas con motivos vegetales en azul cobalto predilectas por el Munari; estos las disponía en el espacio casi constantemente en pareja y en posición diferente (una en pie y la otra revuelta). Un truco usado por el artista para dar profundidad a la escena.
Otro elemento frecuente desde la primera actividad fue el uso de los mismos instrumentos musicales (la flauta dulce y la mandola) que aquí reencontramos similarmente retratados.
Por otra parte en la composición sobre la mesa cuadrada encontramos una partitura con una escritura no musical exactamente como constatable en los cuadros del Munari, que evidentemente no conocía la música.La confrontación iconográfica, reconduce con fuertes motivaciones a los trabajos de Cristoforo Munari que nuestro autor ha reproducido según un estilo más cursivo en un arco temporal sucesivo de treinta años aproximadamente, posterior a la muerte del maestro. Lee la ficha
Bibliografía:
Francesca Baldassari, Cristoforo Munari, Milán 1988;
Alberto Veca, Engaño y realidad, Bérgamo 1980;
Aa.Vv., La naturaleza muerta en Italia, Milán 1989.
Los cuadros han sido seleccionados en una colección privada milanesa, se presentaban en buenas condiciones, con una vieja cobertura y marcos modernos; hemos proveído a ejecutar una ligera limpieza y a mínimas retoques pictóricos donde necesario.
Período: 1700
Altura: Tela 86.5 / Marco 92 cm
Anchura: Tela 108 / Marco 114 cm
Profundidad: 4 cm
Art. A873