Taller de los Patanazzi (activos en los siglos XVI-XVII)
Loza de barro, lados de la base cm 12 x 16, altura total cm 19
PROCEDENCIA: Galleria Nella Longari Milano, Colección Barbara Johnson, Subasta Christie's, 29 de septiembre de 2006, Nueva York, lote 187, Colección privada, Bolonia
Ficha de Carmen Ravanelli Guidotti
La composición modelada en bulto redondo y pintada a todo color representa el mito de Leda (Ovidio, Met., VI, 108 y ss.) en el momento en que la joven, esposa de Tindaro, rey de Esparta, se une a Júpiter bajo la forma de un cisne. Leda, desnuda y semitumbada, apoya el cuerpo sobre un paño y la mano izquierda sobre un huevo abierto del que sobresale el busto de un niño (Cástor o Pólux), uno de los hijos que nacerán de esta unión. La composición, además, se apoya sobre una base rectangular con borde achaflanado y pintado a modo de fleco. La iconografía de esta valiosa obra plástica, cuya calidad cerosa del esmalte confiere una tierna suavidad al modelado, especialmente en el cuerpo de Leda, recuerda estrechamente la versión gráfica de Leda y el cisne de Marcantonio Raimondi, que era tan conocida y difundida en el entorno de la mayólica de Urbino, que fue ampliamente transcrita en la pintura "historiada", en particular por Francesco Xanto Avelli, durante todo el tercer decenio del siglo XVI, como atestigua, por ejemplo, una versión fechada en 1537, del Museo Civico de Bolonia. El mismo Museo boloñés conserva además una Leda plástica muy similar a ésta, pero con base ovalada. Aún más interesante es una segunda versión, que se puede admirar en la Wallace Collection de Londres; ella, de hecho, no sólo está dotada de base, además rectangular como ésta en examen, sino que ha llegado completa con su caja-tintero-portalápices, adornada con esfinges y cartelas, en el típico gusto fastuoso de las obras de los Patanazzi de Urbino de finales del siglo XVI. Su integridad aclara que en el caso en examen y en el de Bolonia nos encontramos ante el fastigium (cima) puesto como coronación de esculturas-tinteros, verdaderos servicios de escritorio, compuestos por una caja de base, a veces dotada incluso de cajones portalápices y a menudo enriquecida en la base con detalles modelados en relieve tomados por molde de un vasto repertorio de matrices, que multiplicaban simultáneamente sobre el mismo objeto o sobre varias composiciones plásticas elementos complementarios decorativos de carácter simbólico-decorativo tanto sacro como profano: putti, arpías, esfinges, querubines, figurillas monstruosas, mascarones.
Ellos fueron aplicados con una tan desenvuelta intercambiabilidad por los modeladores del taller urbinate de los Patanazzi, desde 1580 en adelante, que hicieron que estos grupos plásticos se convirtieran en curiosas antologías de la escultura tardo-manierista menor, conocida en formas de bronce por haber producido sobre todo bacines o braseros, candelabros, saleros, refrescatorios, guattatoi (especie de bandejas) tinteros precisamente y triunfos de mesa de varios tipos. El mítico sujeto de esta composición, además, viene a enriquecer el catálogo de los temas profanos de otras plásticas producidas por el mismo conocido taller urbinate (Orfeo, Apolo, etc.). Entre estas, la mayoría sin fecha, por razones de cronología, siempre vale la pena recordar aquella destinada al Cardenal Baronio, presente en las colecciones del Museo de Faenza, cuya datación se puede deducir del escudo del culto prelado, exhibido por un niño, que, estando debajo del papal, se ha de poner en relación con la elección del influyente personaje a la púrpura romana, ocurrida el 5 de junio de 1596. Además del tintero Baronio, se han de señalar, en razón de la fecha cierta, sobre todo dos análogas composiciones patanazzianas del Metropolitan Museum de Nueva York de 1584 y la base de un tintero con figuras plásticas de poetas a los lados, dotada de la signatura "Vrbini Patana(zzi)/fecit anno 1584", un tiempo en la colección D'Azeglio después Delange. Recordemos finalmente que estas composiciones plásticas, no sólo eran concebidas con un destino de uso, sino que también nacían con un carácter privado, o sea, para uso exclusivo de quien las había comisionado o recibido como regalo.