A partir del primer cuarto del siglo XVIII se comenzaron a producir, en la tipología a nosotros más familiar, los famosos relojes de cuco. Generalmente las cajas, en madera de pino o abeto tallado, son en forma de casita con techo a dos aguas y puerta pequeña en la parte superior del cuadrante desde la cual sale el pajarito que, en los mejores ejemplares, tiene pico y alas móviles. Las cadenas y los pesos proporcionan el movimiento, el sonido es obtenido mediante dos fuelles que producen el famoso "Cucú" y, a seguir, el tañido del gong que marca la hora y la media hora. Algunas variantes sobre el tema consisten, como en este caso, en modelos particularmente refinados. La caja del cuco ha sido tallada con maestría en la madera de abeto rojo determinando un efecto "de encaje" que hace que este reloj se convierta en UN EJEMPLAR ÚNICO E IRREPETIBLE.
La decoración está en los cuatro lados de la caja que, a su vez, encierra un antiguo mecanismo de latón y hierro el cual proporciona el movimiento. Sus viejos y originales fuelles todavía están construidos en madera y piel de gallina invertida.
El pajarito, “el cuco”, es de madera y mueve tanto las alas como el pico al sonar la hora y la media hora, asomándose desde la puerta pequeña colocada sobre el cuadrante, que tiene agujas y números en hueso, justo como era en uso en los primeros y más antiguos cucos. El reloj, por su hechura, representa no más solamente un ejemplo de buen artesanado alemán sino un verdadero y propio obra maestra que incluso nosotros coleccionistas no habíamos visto nunca antes.
Las proporciones y la originalidad son fantásticas, el funcionamiento también es impecable.
¡Es un Cucú de museo!
Alemania - Primera mitad del Siglo XIX