Siglo XVII
Pareja de pilastras
Madera dorada y pintada, 130 cm de alto.
Esta rara pareja de pilastras de madera dorada y pintada, que data del siglo XVII, constituye un ejemplo de excepcional originalidad y vigor plástico en el ámbito de la decoración arquitectónica de interiores del período Barroco. El objeto se distingue por una disposición compositiva que abandona la función puramente estructural tradicional del orden arquitectónico para convertirse en escultura narrativa: la verticalidad está marcada por una superposición de elementos simbólicos y ornamentales de gran encanto, donde el dorado a la hoja dialogue con una policromía aún viva en las carnes de los querubines y en los frutos carnosos. En la parte superior, la originalidad del artefacto reside en la inserción de rostros alados de putti, cuyos rasgos suaves y expresión serena parecen emerger directamente de las volutas doradas, confiriendo un carácter casi espiritual y dinámico al conjunto. Descendiendo por el fuste, la decoración se enriquece con un refinado nudo de lazo, realizado con un drapeado plástico que sirve de conexión hacia una rica guirnalda festoneada de frutos y hojas en la sección inferior, un elemento que remite a la simbología de la abundancia y la prosperidad.