Alonso Cano
(Granada, 1601 – Granada, 1667)
El Ángel de la Guarda (El Arcángel Rafael que indica el camino a Tobías)
Óleo sobre lienzo (114 x 73 cm. - Con marco 127 x 86 cm.)
Detalles completos de la obra (haz clic AQUÍ)
El protagonista de nuestro lienzo es el Arcángel Rafael, inmortalizado mientras protege a un niño [1]: el sentido de esta iconografía, que se difundió especialmente entre los siglos XVI y XVII, ha adquirido con el tiempo un significado más amplio, convirtiéndose así en el emblema del ángel custodio que tiene la tarea de proteger a cada ser humano.
[1] En el 'Libro de Tobías', el ángel Rafael fue invocado por Tobit, un hombre justo y pobre, para que acompañara a su hijo Tobías durante un viaje; Rafael le indicó a Tobías el camino más seguro y lo salvó más de una vez, sin revelarse nunca como ángel, excepto al final de la historia.
El Ángel es representado aquí con las consabidas facciones de un joven de delicados rasgos y una túnica ceñida a la cintura y marcada por un amplio drapeado. El joven niño, inocentemente asustado, dirige en cambio la mirada al cielo, donde a través de un desgarro en las nubes aparece la luz de la gracia divina.
Los caracteres estilísticos y figurativos de la pintura evocan los ecos de la pintura española del siglo XVII, distinguida por su estilo refinado, capaz de unir el lenguaje barroco, por definición suntuoso, con elementos de ascendencia clasicista.
En particular, observando sus caracteres iconográficos y rasgos de dibujo, nos parece acertado el acercamiento al estilo de Alonso Cano (1601–1667), una de las figuras más versátiles e influyentes del Siglo de Oro español: su obra marca el paso del realismo tenebrista a un barroco más idealizado y clasicista.
En particular, en lo que respecta al dibujo, podemos detectar una clara derivación de nuestro cuadro de un aguafuerte de Simone Cantarini (conocido como 'il Pesarese'), titulado "Ángel custodio", realizado alrededor de 1640.
que nuestro autor debe haber estudiado y reelaborado (véase: "Simone Cantarini il Pesarese" de Mario Mancigotti, 1975, Banca Popolare Pesarese, página 201, véase fig. 1).
Simone Cantarini fue uno de los mayores grabadores del siglo XVII italiano y sus grabados gozaron de una amplísima difusión europea en el siglo XVII, influyendo profundamente en la pintura devocional en España. Sus aguafuertes circulaban de hecho en los centros artísticos españoles como Madrid y Sevilla, donde eran copiados o "traducidos" a pintura para satisfacer la demanda de imágenes sagradas de gusto clasicista.
La influencia de la escuela boloñesa en el Siglo de Oro español ha sido profunda, alimentada por la circulación de grabados que servían como verdaderos "manuales" de estilo para los pintores ibéricos, y además de Alonso Cano, muchos otros maestros españoles miraron al clasicismo boloñés.
Es interesante señalar que, mientras el grabado de Cantarini se distingue por la ligereza del trazo y la influencia de Guido Reni, nuestro cuadro traduce el modelo en una forma más escultórica y monumental, de trazos incluso primitivos, típica del Barroco español.
Fig. 1 Ángel de la Guarda, Simone Cantarini
1640 aprox.
De "Simone Cantarini il Pesarese" de Mario Mancigotti, 1975, Banca Popolare Pesarese, página 201
INFORMACIÓN ADICIONAL:
El cuadro se vende completo con un agradable marco dorado y va acompañado de certificado de autenticidad y ficha iconográfica descriptiva.
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