El personaje, vestido con ropa refinada y mirada altiva, está representado con una atención psicológica y un gusto retratístico típicos de la pintura genovesa barroca, que combina influencias caravaggistas y modelos flamencos. A su lado, el perro, símbolo de lealtad y poder, es retratado con naturalismo y maestría técnica, subrayando el vínculo afectivo y social entre el hombre y el animal.
La escena se desarrolla en un elegante ambiente arquitectónico, con columnas clásicas al fondo y un suntuoso telón rojo que confiere profundidad y teatralidad a la composición.
Altura 53 cm, anchura 38 cm.
Cada pintura de nuestra Galería se vende acompañada de un certificado de autenticidad emitido por un Tasador del Tribunal y de la Cámara de Comercio de Génova.