Mario Vescovi (Zandobbio, 1896 – Como, 1976)
Maternidad
Monolito de piedra blanca de Madesimo, 40 x 12 x 14 cm
Publicado en P. Mosca, Arte e Costume a Bergamo. Ottocento-Novecento, Bergamo, Grafica e arte, p. 968
La Maternidad de Mario Vescovi se presenta como una refinada síntesis de su poética entre la materia cruda y el sentimiento espiritual, ofreciendo un testimonio significativo de la cifra estilística de un autor capaz de liberarse de la tradición para abrazar una visión artística más íntima y versátil. Formado en la prestigiosa Escuela de la Academia Carrara de Bérgamo bajo la guía del maestro Ponziano Loverini, Vescovi maduró los primeros rudimentos del arte en el taller paterno, en estrecho contacto con la cantera de mármol de la familia. Sin embargo, a diferencia de su hermano Tobia, Mario eligió emprender un camino menos académico y más experimental, dirigido a investigar el devenir de la forma como vehículo de la esencia del espíritu. Esta búsqueda lo llevó a elegir como material de trabajo las piedras de sus valles de origen, guijarros recogidos en los lechos de los ríos, ónices y estalactitas, interpretando la materia y buscando alternativas vitales al mármol tradicional.
En la escultura en piedra blanca monolito de Madesimo aquí analizada, emerge claramente esta voluntad de seguir la naturaleza intrínseca de la piedra. El artista no impone una forma preconcebida sobre la materia, sino que parece casi liberar la figura que ya habita la piedra, dejando amplias porciones de la superficie en su estado natural, ásperas e irregulares, para concentrar la intervención plástica en los rostros y las gestualidades esenciales. La Maternidad se resuelve en un desarrollo vertical que acompaña la conformación del monolito: el rostro de la madre, con rasgos dulces y serenos que evocan una sacralidad atemporal, se inclina con infinita ternura hacia el niño. Los párpados caídos y la leve sonrisa sugieren una dimensión de recogimiento y éxtasis silencioso, mientras que el cuerpo del recién nacido aparece casi envuelto y protegido por un regazo de piedra que se convierte en tela, venda y refugio.
El uso de la piedra blanca de Madesimo, con sus cálidas vetas y su translucidez natural, confiere a la obra una luz suave que resalta la delicadeza de los volúmenes pulidos, en contraste con las zonas más rugosas de la base y la parte posterior. Este enfoque acerca la poética de Vescovi a la de Alberto Meli, con quien comparte el amor por los elementos diseminados en la naturaleza y la capacidad de transformar materiales pobres o salvajes en esculturas de extrema refinadeza. La carrera de Vescovi estuvo marcada por momentos de gran reconocimiento público, como la importante exposición de 1958 en la Galería Gussoni de Milán, que atrajo la atención de la crítica nacional, o las exposiciones colectivas con sus hermanos Tobia y Pier Angelo en el patio del Palazzo Frizzoni en Bérgamo en los años treinta. Si bien es autor de obras monumentales y civiles de gran impacto, como el Soldado que protege a una mujer con un niño situado en Zandobbio, es en obras como esta Maternidad donde Vescovi revela su naturaleza más auténtica: la de un artista-explorador que, a través del diálogo constante con la piedra, logra dar forma visible a la trama invisible de los afectos humanos.