Antiguo escaldaviveres de bronce, trabajado y repulsado a mano, caracterizado por un estilo elegante y refinado. Presenta un cuerpo redondo sostenido por un pie anular, una tapa dotada de asa y dos agarraderas para facilitar el agarre. La decoración, realizada con la técnica del repujado, embellece el cuello y el cuerpo del objeto con festones vegetales, que realzan su estética. También la tapa, que presenta pequeños agujeros para permitir la salida del vapor caliente, está adornada con repujados que representan zarcillos y racimos vegetales. En el pasado, en el interior del escaldaviveres se colocaba la brasa, mientras que en la parte superior se disponían los alimentos que se deseaban mantener calientes; el objeto también podía utilizarse como calentapiés o calentamanos. Este objeto de gran antigüedad y gusto puede emplearse hoy en día también como centro de mesa o florero, retirando la tapa. Se atribuye a manufactura toscana de finales del siglo XVII.