Única y elegante placa de bronce fundido a la cera perdida en alto relieve, aplicada sobre un marco de madera revestido de terciopelo rojo. En la placa, en el centro, está representado Francisco II Rákóczi (1676-1735), Príncipe de Transilvania, y símbolo del nacionalismo húngaro, sentado, con un hombre tocando una flauta a su lado; al fondo se divisa una ciudad. Alrededor de él, en las cuatro esquinas de la placa, hay decoraciones geométricas y la representación de sus cuatro capitanes, acompañados de inscripciones relativas a sus nombres. En la parte inferior de la placa está presente el nombre del artista, Kallós Ede (1866-1950), un escultor húngaro bien conocido. Se trata de un objeto de gran gusto e historia, capaz de dar un toque de refinamiento y antigüedad a cualquier ambiente. Fabricación húngara de principios del siglo XIX.
Medidas: A x L x P 51 x 51 x 4cm