Esta sugerente icona que representa la Cabeza de San Juan proviene de la región de Vladímir y data del siglo XIX. Representa un momento muy dramático y teológicamente denso: la decapitación del Precursor y la presentación de su cabeza en una bandeja.
El rostro de Juan el Bautista, sereno y compuesto a pesar del martirio, se posa sobre una mesa dorada ricamente decorada. La composición se desarrolla verticalmente, culminando en la parte superior donde Cristo Emmanuel aparece entre las nubes, bendiciendo el sacrificio de su profeta. La disposición iconográfica evoca profundamente los conceptos de testimonio profético, ascetismo y sacrificio supremo.
El fondo está finamente grabado con motivos vegetales, sobre los cuales se destaca la aureola de San Juan decorada con rayos dorados. La escena no muestra sangre ni violencia, sino que invita a una meditación espiritual sobre la muerte como tránsito y donación total a Dios.