Siglo XVII
Santa Catalina de Alejandría
Óleo sobre cobre, 11 x 8 cm
Con marco, 21 x 18 cm
La Santa representada en este pequeño cobre es Catalina de Alejandría, mártir venerada tanto por la Iglesia Católica como por la Ortodoxa. Vivió entre los siglos III y IV d. C. La información sobre su vida se encuentra en fuentes posteriores de varios siglos, entre las que cabe citar la Leyenda Áurea del fraile dominico Jacobo de Vorágine. Según estas fuentes, vivió en Alejandría de Egipto, donde creció huérfana, rodeada de las atenciones de muchos pretendientes dada su gran belleza; sin embargo, una noche soñó con la Virgen y el Niño que le ponían el anillo, consagrándola como sponsa Christi y despertando en ella la vocación por una vida enteramente dedicada solo a Cristo y a ningún otro hombre. En cuanto al martirio de Catalina, se debió a su negativa a honrar los ritos paganos ocurridos durante una fiesta celebrada en honor del emperador romano en el 305 en el palacio. Catalina rechazó los sacrificios y pidió al emperador que reconociera a Jesucristo como redentor de la humanidad, argumentando su invitación con profundidad filosófica. El emperador trató de convencerla de que venerara a los dioses sin conseguirlo y así la condenó a muerte con el suplicio de la rueda dentada. Durante el martirio, un rayo cayó del cielo y partió por la mitad la rueda dentada, obligando al emperador a decapitarla, de cuyo cuello cercenado no brotó sangre sino leche, símbolo de su pureza. Los episodios de su vida se reflejan en los atributos con los que la santa suele ser representada: la corona, símbolo de realeza y del matrimonio místico con Cristo, la rueda dentada rota y la espada, símbolos del martirio junto con la común palma de los mártires. También en este cobre encontramos estos objetos, asociados a una figura serena y de pose relajada mientras mira extasiada el cielo límpido del que descienden unos tenues rayos de luz divina.