Siglo XIX
Vista de Venecia con Punta della Dogana y Santa Maria della Salute
Óleo sobre lienzo, 41 x 61 cm
Con marco, 47,5 x 67 cm
El cuadro en cuestión, característico de la corriente vedutista que se desarrolló a lo largo del siglo XIX en Italia y en el extranjero, representa una vista de Venecia, con especial atención a Punta della Dogana y a la Basílica de Santa Maria della Salute. La obra capta la atmósfera única de la ciudad lagunar, con sus aguas brillantes, las góndolas que surcan los canales y los palacios que se reflejan en el agua. El término Vedutismo derivaba precisamente del sujeto principal representado, las llamadas vedute, es decir, sugestivas panorámicas plasmadas sobre lienzo por los grandes pintores de la época. Éstas se diferenciaban de los anteriores cuadros de paisaje precisamente por su naturaleza fuertemente realista, su casi maniática atención al detalle y la total preponderancia del elemento paisajístico: anteriormente al vedutismo, de hecho, los paisajes eran utilizados casi exclusivamente como panoramas, es decir, como fondo para la representación de hombres, mujeres o animales, que permanecían en el centro de la escena. Esta nueva corriente artística llevó, en cambio, al paisaje a asumir el papel de protagonista de la obra. Las razones de tal éxito deben buscarse sobre todo en la costumbre del Grand Tour, el viaje realizado por los jóvenes vástagos de la nobleza europea al descubrimiento del continente, que tenía como meta preferida precisamente Italia: Florencia, Roma, Nápoles y obviamente Venecia, la ciudad más en boga de todo el siglo XVIII, donde los ingleses quedaron extasiados por el "decadente encanto italiano". Los principales valedores del vedutismo solían utilizar la cámara óptica, un instrumento muy valioso que permitía representar la realidad de forma lenticular. En Venecia, el vedutismo mostró sorprendentes signos de originalidad, proyectándose entre visiones anticipadoras del romanticismo y la absoluta fidelidad al dato real, natural o arquitectónico, también gracias a protagonistas como Canaletto, Francesco Guardi y Bernardo Bellotto. Los maravillosos paisajes sobre la laguna y los monumentos y palacios únicos que la pueblan eran, de hecho, una meta imperdible para los nobles de la época y un tema insustituible para los pintores vedutistas. En este caso, el artista concentra su atención en la perspectiva de la Punta della Dogana (conocida también como Punta della Salute o Punta da Màr), una sutil lengua triangular de división entre el Canal Grande y el Canal de la Giudecca, frente a la Cuenca de San Marco y que alberga la icónica Basílica de Santa Maria della Salute, proyectada por Baldassarre Longhena en la primera mitad del siglo XVII, aquí bien visible. Su construcción nació como voto solemne de la Serenísima a la Virgen María, que se narra había fundado la ciudad en el 421 d.C., en agradecimiento por el fin de la terrible epidemia de peste de 1630-1631 que diezmó la población veneciana: no es casualidad que muchísimos artistas decidieron erigirla en protagonista de sus telas, manifestando a través de colores cambiantes y atmósferas románticas y decadentes este vínculo profundo con un lugar de gran devoción y espiritualidad.