Óleo sobre lienzo. Escuela lombarda del siglo XVII. La gran escena presenta en el centro a la Madonna sentada ofreciendo su pecho al Niño Jesús, quien en cambio se estira para intentar coger una fruta de la cesta que le ofrece San Juanito, de pie debajo de ellos; alrededor, cinco figuras de Santos, reconocibles por sus atributos iconográficos. De izquierda a derecha se encuentran: San Pablo, que empuña la espada, Santa Ana, que vela amorosamente por su hija y su nieto, San Pedro con las llaves del Reino en la mano, San José con su bastón y una herramienta de carpintero en la cintura, y finalmente, el último a la derecha, San Carlo Borromeo, cuya presencia en la obra avala el encargo lombardo. La pintura proviene además de una colección privada de una familia lombarda, de la que forma parte desde el siglo XIX. La obra está aún en su primer lienzo y con bastidor original; presenta en el reverso algunos pequeños parches y señales de parches anteriores. Se presenta en un marco de finales del siglo XIX.