MICHELANGELO CERQUOZZI
(Roma, 1602 - 1660)
Naturaleza muerta con frutas, hacia 1625
Óleo sobre lienzo, cm 50x65
¿Cómo evoluciona la naturaleza muerta después de Caravaggio? ¿Cómo se puede uno apartar del ”pensamiento” sin resultar chabacano o, más simplemente, ornamental?
Michelangelo Cerquozzi, sublime ejemplo de pintor de bambocciate, batallas y naturalezas muertas, sigue su camino natural, aligerando de intelectualidad sus composiciones, enriqueciéndolas con lo que mejor sabe hacer: pintura.
La pincelada pierde en definición, no en detrimento de la calidad, sino en beneficio de una representación pictórica más vibrante, la estructura se enriquece con elementos, los equilibrios tan estudiados y buscados se vuelven repentinamente buscados a través de masas de color.
Esta obra, que podríamos definir como transitoria, representa un primer distanciamiento del naturalismo caravaggista, aún presente en lo que respecta, por ejemplo, a la representación de los signos del tiempo en algunas frutas.
También el uso de la luz con fines escenográficos se abandona por completo, en favor de una luz difusa más natural (!) y frontal.
Cerquozzi, como se ha dicho, abandona la espiritualidad en favor de la pura pintura, liberando su propio estilo y su propia personalidad y sentando, obviamente de forma totalmente inconsciente, las bases para la próxima pintura de naturaleza muerta barroca, rebosante de elementos y color, dedicada a los ambientes más lujosos y dorados de la nobleza italiana y europea.
G.C.