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El cuadro representa a la Virgen y mártir Inés, identificable por el corderito engalanado con flores que abraza tiernamente y que es atributo peculiar de la santa. Todavía hoy, dos corderos –símbolos de pureza y mansedumbre– criados en el convento romano a ella dedicado son bendecidos y ofrecidos al Papa y de su lana se obtiene la tela para los palios de los obispos de todo el mundo católico.
El cuadro es obra de un ilustre pintor florentino del siglo XVII, Francesco Furini, y la atribución ha sido confirmada verbalmente también por Mina Gregori. Furini nació en Florencia en 1603, fue muy joven en el taller de Passignano y luego con G. Bilivert, cuya escuela tenía su sede en la galería granducal. En 1619 realizó un viaje de estudio a Roma donde frecuentó el taller de Bartolomeo Manfredi, el más famoso caravaggista de la época. A los diecinueve años habría regresado a Florencia entrando en el taller de Matteo Rosselli. Las obras juveniles registran influencias romanas y boloñesas, posteriormente su estilo se volverá suave y esfumado, con representaciones de desnudos y de sensuales figuras femeninas adaptadas en vestidos de santas o alegorías, de estatuaria belleza muy apreciadas… (Ver catálogo 2013)
(Arabella Cifani)
Medidas Alto x Ancho x Profundidad
Altura cm.: 72
Anchura cm.: 59
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