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Toscana, siglo XVI, Cristo coronado de espinas

Codice: 458317
2.800
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Época: Siglo XVI
Categoría: Religioso
Expositor
Ars Antiqua SRL
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Via Pisacane, 55, Milano (MI (Milano)), Italia
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Toscana, siglo XVI, Cristo coronado de espinas 
Descripción:
Toscana, siglo XVI Cristo coronado de espinas Óleo sobre cobre, 17 x 30 cm - con marco, 26 x 39,5 cm Este refinado óleo sobre cobre de finales del siglo XVI representa una obra emblemática de la cultura figurativa toscana, destacándose por la preciosidad del soporte metálico que confiere a la aplicación pictórica una luminosidad vítrea y una excepcional conservación de los pigmentos. El cuadro ilustra con intensa participación dramática el episodio evangélico de la Coronación de espinas, momento central de la Pasión en el que Cristo, sentado y con las manos entrelazadas, sufre el suplicio infligido por sus verdugos. La composición se articula en torno a la figura central del Redentor, envuelto en un manto púrpura de pliegues atormentados, mientras tres figuras masculinas lo rodean actuando con gestos estudiados y casi coreográficos: dos de ellos utilizan unos bastones para clavar la corona de espinas en la cabeza de Jesús, mientras que un tercero, a la derecha, observa la escena con una expresión cargada de tensión psicológica. Estilísticamente, la obra se sitúa en el corazón del Manierismo toscano de la segunda mitad del siglo XVI, reflejando aquel lenguaje culto y artificioso que tuvo sus máximos exponentes en Giorgio Vasari y Francesco Salviati. El pintor demuestra un profundo conocimiento de los estilemas de la "maniera" entonces en boga en la corte de los Médici, caracterizada por un dinamismo forzado y una definición anatómica nerviosa que recuerda las experimentaciones del Studiolo de Francisco I. En particular, es evidente la influencia de Girolamo Macchietti, de quien el autor retoma la refinadeza en las poses y aquella paleta cambiante que transfigura la realidad en una abstracción formal de alto perfil intelectual. La escena, pese a su violencia intrínseca, está resuelta con una elegancia formal típicamente toscana, donde el rigor del dibujo subyacente guía la mano del pintor en la minuciosa representación de los detalles, como los reflejos de luz sobre los cuerpos y las expresiones marcadas de los rostros, transformando la narración religiosa en un objeto de refinada devoción privada.