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Antonio Francesco Peruzzini (Ancona, 1643 o 1646 – Milano, 1724), Paisaje con figuras

Codice: 457007
4.800
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Época: Siglo XVII
Categoría: Paisaje del S. XVII
Expositor
Ars Antiqua SRL
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Antonio Francesco Peruzzini (Ancona, 1643 o 1646 – Milano, 1724), Paisaje con figuras 
Descripción:
Antonio Francesco Peruzzini (Ancona, 1643 o 1646 – Milán, 1724) Paisaje con figuras Óleo sobre lienzo, 47 x 62 cm Con marco, 58 x 74 cm Paisaje con figuras es una pintura de Antonio Francesco Peruzzini, uno de los protagonistas de la pintura de paisajes entre finales del siglo XVII y las primeras décadas del siglo XVIII. La obra presenta una composición amplia y articulada, dominada por un gran árbol que enmarca la escena y dirige la mirada hacia un horizonte luminoso atravesado por nubes deshilachadas. En primer plano, inmersas en la sombra de la vegetación, se reconocen pequeñas figuras de pastores y viandantes, variamente dispuestas alrededor de la orilla de un río. La estructura compositiva muestra estrechas afinidades con el Paisaje con casa rústica de Antonio Francesco Peruzzini, hoy en la Villa Giannettino Luxoro de Génova, tanto por la organización de los espacios como por la relación entre la naturaleza y la presencia humana. También en este caso, la figura es un elemento subordinado, casi absorbido por el entorno circundante, según una concepción del paisaje que privilegia la fuerza expresiva de la naturaleza frente a la narración. Las masas arbóreas, construidas con un pincel enérgico y rasgado, definen profundos desniveles del terreno, mientras que los troncos se animan con pequeños toques de luz en las zonas iluminadas, un rasgo recurrente en el léxico pictórico de Peruzzini. Las figuras, diminutas y nerviosas, recuerdan con fuerza los modelos de Alessandro Magnasco, tanto que parte de la crítica no excluye su intervención directa, sobre todo a la luz de la presencia documentada de Magnasco en Florencia a partir de 1703, coincidiendo con la llegada de Peruzzini. En esos mismos años, la ciudad toscana también vio la actividad de Marco y Sebastiano Ricci, con quienes Peruzzini comparte afinidades cromáticas y una común propensión a efectos atmosféricos vibrantes. La dificultad para distinguir las diferentes manos refleja una práctica colaborativa extendida, que caracteriza gran parte de la producción del maestro de Ancona. Desde el punto de vista estilístico, el cuadro presenta elementos típicos de la fase madura de Peruzzini: las nubes de contornos deshilachados, el trazo rápido e incisivo, la predilección por arquitecturas rústicas o en ruinas apenas insinuadas al fondo, y la tendencia a hacer que los centros habitados se pierdan en la lejanía. Estos motivos se repiten en obras datables entre el último decenio del siglo XVII y la primera década del siglo siguiente, periodo al que también puede asignarse verosímilmente este cuadro, en analogía con obras como Las Tentaciones de San Antonio Abad y con los paisajes realizados en colaboración con Magnasco. El lienzo se inscribe plenamente en la producción del taller de Peruzzini, pintor crecido en un entorno familiar dedicado al arte y activo en numerosos centros italianos, desde Roma a Bolonia, de Milán a la Toscana medicea. A lo largo de su carrera, trabajó frecuentemente en colaboración con otros artistas, encargando a pintores especializados la ejecución de las figuras, práctica que a menudo complica una atribución precisa de las partes individuales. Este Paisaje con figuras testimonia eficazmente dicha dinámica: una obra en la que la fuerza evocadora de la naturaleza, la refinada construcción lumínica y la vitalidad de las presencias humanas se funden en un lenguaje compartido, expresión de una temporada pictórica marcada por el diálogo continuo entre múltiples personalidades artísticas.