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Christoph Schwarz (Ingolstadt, 1548 – Múnich, 1592), Descanso durante la huida a Egipto

Codice: 456667
8.000
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Época: Siglo XVII
Categoría: Pintura Religiosa
Expositor
Ars Antiqua SRL
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Christoph Schwarz (Ingolstadt, 1548 – Múnich, 1592), Descanso durante la huida a Egipto 
Descripción:
Christoph Schwarz (Ingolstadt, 1548 – Múnich, 1592) Descanso durante la huida a Egipto Óleo sobre tabla, 32 × 23,5 cm Con marco, 63,5 × 56,5 cm El óleo sobre tabla de Christoph Schwarz representa uno de los temas más queridos de la pintura devocional tardorrenacentista: el Descanso durante la huida a Egipto. La Virgen ocupa el centro de la composición, sentada en el suelo con un manto azul que le envuelve las piernas y una túnica rosa, mientras amamanta al Niño Jesús con un gesto de tierna protección. A sus espaldas, San José aparece en actitud meditativa, con el rostro reclinado sobre la mano, envuelto en un manto rojo encendido. A la derecha se abre un paisaje montañoso de tonos luminosos, con una ciudad fortificada, un bosque en pendiente y un valle lejano animado por pequeñas figuras. En el cielo, entre doradas y vaporosas nubes, dos ángeles planean hacia la escena terrenal. La composición conoció una extraordinaria difusión en la Europa de la Contrarreforma gracias al grabado que de ella realizó Johannes Sadeler, llamado Jan el Viejo, primer exponente de la célebre dinastía de grabadores originaria de Aalst, en Bélgica. Los Sadeler fueron de los grabadores más prolíficos e influyentes de finales del siglo XVI, activos entre Flandes, Alemania e Italia, y su capacidad para difundir imágenes por Europa hizo que composiciones concebidas para contextos privados o devocionales se convirtieran en modelos de referencia a escala continental. El grabado de Jan Sadeler otorgó al original de Schwarz una difusión que ninguna tabla pintada habría podido garantizar por sí sola, fijando en la memoria visual de la época la fórmula de la Virgen amamantando al Niño en primer plano, con el paisaje de fondo y los ángeles en gloria. Como testimonio del origen de esta composición, el Art Institute de Chicago conserva un dibujo autógrafo de Schwarz que documenta una primera idea compositiva: en ese boceto, la Sagrada Familia se ubica a la izquierda, frente a un paisaje en un valle arbolado que se extiende hacia el fondo. Christoph Schwarz nació alrededor de 1548 en Ingolstadt, hijo de Conrad, quien se dedicaba a la orfebrería. De 1560 a 1566, su padre lo confió al taller de Melchior Bocksberger, un destacado pintor y fresquista, en cuyo taller asimiló las bases del oficio. En 1566 se trasladó a Augsburgo para sus primeros trabajos autónomos de frescos, para luego regresar a Múnich en 1569. Al año siguiente realizó el viaje decisivo de su formación: llegó a Venecia, donde permaneció unos tres años. La estancia veneciana marcó profundamente su estilo, imprimiéndole esa soltura en el tratamiento de la luz, esa riqueza cromática y esa suavidad de las carnes que lo distinguen netamente de sus contemporáneos bávaros. Regresado a Múnich en 1573, al año siguiente obtuvo el nombramiento de pintor de corte, sucediendo a Hans Mielich, con quien había colaborado y que probablemente estuvo entre sus maestros. Trabajó para los encargos más importantes de la época, como la familia de banqueros Fugger. La comparación con otras obras del artista ilumina la coherencia de su lenguaje pictórico. En el Retablo con San Sebastián y San Nicolás de Tolentino, conservado en las colecciones públicas bávaras, aparecen en la parte superior dos ángeles muy similares a los del Descanso en Egipto, inmersos en haces de luz dorada entre putti y nubes turgentes, confirmando un tipo de ángel que Schwarz había codificado como elemento recurrente de su retórica devocional. La tablilla con el Entierro de Cristo en el Kunsthistorisches Museum de Viena muestra la misma estructura espacial: la escena religiosa se desarrolla en primer plano de forma compacta y dramática, mientras que al fondo se abre un paisaje que se desarrolla en profundidad con la misma cualidad atmosférica luminosa y distante. La misma lógica compositiva rige la tablilla con el Bautismo de Cristo en el Museo del Prado de Madrid, donde el paisaje del fondo dialoga con las figuras sagradas con la misma economía de medios y la misma luminosidad velada. La tablilla con la Elevación de la Cruz en el Museo Nacional de Varsovia, si bien comparte la misma concepción del paisaje de fondo, se distingue por una densidad de figuras mucho mayor que transforma la escena en un fresco coral, mostrando la versatilidad de Schwarz a la hora de modular el mismo planteamiento formal en función de diferentes exigencias narrativas.