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Vincenzo Gemito (Nápoles, 1852 – 1929), Busto de filósofo

Codice: 456188
3.400
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Época: Siglo XIX
Categoría: Esculturas s. XIX
Expositor
Ars Antiqua SRL
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Vincenzo Gemito (Nápoles, 1852 – 1929), Busto de filósofo 
Descripción:
Vincenzo Gemito (Nápoles, 1852 – 1929) Busto de filósofo Bronce, 49 cm de alto. Firmado: GEMITO El Busto de filósofo de Vincenzo Gemito representa uno de los puntos álgidos de su producción retratística: la obra representa a un hombre maduro, captado en un momento de intensa concentración interior: el rostro hundido, la mirada absorta y la larga y fluida barba construyen una imagen de gran potencia psicológica, en la que la idealización deja paso a una penetrante indagación del alma humana. La superficie del bronce está modelada con una sensibilidad casi pictórica; la luz recorre los mechones del cabello, los pliegues de la barba y los rasgos del rostro, animando la materia con efectos de gran naturalidad. Aunque evoca figuras de la tradición clásica, el personaje no aparece como un tipo abstracto, sino como una presencia real, captada en su individualidad y en su intensa dimensión emotiva. Vincenzo Gemito nació en Nápoles en 1852 de padres desconocidos que lo dejaron en la Pia Casa dell’Annunziata. Fue acogido por Giuseppina Baratta y, aún niño, demostró un talento precoz para el dibujo y la modelación. A los nueve años entró en el estudio de Emmanuele Caggiano, donde empezó a copiar los modelos de yeso, para luego continuar su formación en el de Stanislao Lista. Espíritu independiente e intolerante a las reglas académicas, pronto eligió trabajar de forma autónoma compartiendo un estudio con su amigo Antonio Mancini. Ya en 1868 obtuvo importantes reconocimientos con el Gladiador, adquirido por el rey. Entre 1873 y 1880 vivió una temporada de extraordinario éxito, fundando su propia fundición, realizando célebres retratos y residiendo en París, donde consolidó su fama internacional. En 1881, también tras la muerte de Matilde Duffaud, regresó a Nápoles encontrando consuelo en Anna Cutolo, su mejor modelo, y en el trabajo. De este período napolitano son la Carmela, la Zingara Maria, el Narciso, el famosísimo Acquaiolo y el Filósofo, con el que ganó el primer premio en la Exposición Internacional de París. El tema del filósofo acompañó a Gemito durante varios años y conoció diferentes versiones, entre ellas las conservadas hoy en el Museum of Fine Arts de Boston y en el Palazzo Zevallos de Nápoles. También se puede establecer una interesante comparación con el cuadro que representa al mismo personaje de perfil, hoy en la colección de la Fondazione Cariplo, donde la indagación psicológica se confía al color y al trazo en lugar de al modelado plástico. La representación de la superficie de bronce recuerda además el Retrato de Mariano Fortuny conservado en el Palazzo Zevallos, en el que la materia parece animarse a través de un trabajo libre y enérgico. Una atención similar al dato natural emerge en el Busto de pescador de la National Gallery de Londres, aunque allí predomine la frescura juvenil mientras que en el Filósofo domina una meditativa gravedad. También el Busto de Amadeo de Saboya, hoy en colección privada, comparte la capacidad de fusionar verdad fisiognómica e intensidad expresiva. En todas estas obras Gemito demuestra una concepción de la escultura profundamente moderna, capaz de conjugar la herencia de la tradición con una observación directa y participativa de la realidad.