Escuela lombarda, finales del siglo XV, Bautismo de Cristo con dos ángeles
Descripción:
Escuela lombarda, finales del siglo XV
Bautismo de Cristo con dos ángeles
Óleo sobre tabla, 15,5 x 37 cm
Con marco, 33 x 56 cm
El cuadro representa el Bautismo de Cristo, escena central flanqueada por dos ángeles adoradores con túnicas rojas y alas doradas, arrodillados a los lados de la composición, según un esquema iconográfico típico de la pintura devocional de finales del siglo XV. En el centro, Cristo, con las manos cruzadas sobre el pecho en señal de humildad, recibe el agua bautismal de San Juan Bautista, reconocible por la cruz astil roja y el cartucho con la inscripción "Ecce Agnus Dei". La luz dorada que desciende del cielo, representada con finos rayos y estrellas, simboliza la presencia divina y el Espíritu Santo. Las inscripciones inferiores, "IHS" y "S. Iohannes", confirman la identidad de los protagonistas sagrados. El paisaje colinar de fondo, con torres y arquitecturas estilizadas, es típico de la tradición lombarda, que gustaba de poblar los fondos con elementos urbanos y naturalistas minuciosamente descritos.
Estilísticamente, la obra se enmarca en la corriente de la pintura lombarda de finales del siglo XV, caracterizada por un linealismo gótico aún persistente, unido a un creciente interés por la representación volumétrica de las figuras, de matriz ferrarés y veneciana. En este ámbito se mueven artistas como Bernardo Zenale, activo entre Milán y Treviglio, conocido por la solemnidad de sus figuras y el uso de una luz cálida y dorada, y Baldassarre di Biagio, pintor menos documentado pero representativo de un taller lombardo extendido, atento a la devoción popular y a la producción de pequeñas tablas para altares domésticos o capillas privadas. Nuestro cuadro, con su composición frontal, los rostros dulces y ligeramente melancólicos, las decoraciones de punzón dorado en las alas angélicas y la paleta cromática dominada por rojos vivos y ocres dorados, se sitúa plenamente en esta cultura figurativa, a medio camino entre la herencia tardogótica y las primeras aperturas renacentistas lombardas, en un momento de transición que precede la llegada disruptiva de Leonardo da Vinci a Milán.