Pieza de esquina del siglo XVIII, típicamente de madera, con un diseño a menudo elaborado que refleja la moda y la artesanía de la época. Estas piezas se utilizaban para maximizar el espacio en las habitaciones y, a menudo, servían como expositores para objetos decorativos. Suelen presentar detalles tallados, marquetería o incrustaciones, y su forma se adapta a la unión de dos paredes en ángulo recto.