Refinado espejo de tocador de madera maciza de caoba finamente tallada, con incrustaciones, de grandes dimensiones. El espejo se presenta con un espejo y marco ovalado, con cornucopias a los lados, y pomos de bronce para ajustar el espejo. Se caracteriza además por un pequeño fuste y una base rectangular, caracterizados por refinados tallados geométricos, florales y dos alas a los lados. Se trata de un mueble de gran gusto y refinamiento, capaz de aportar un toque de elegancia y antigüedad a cualquier ambiente. Manufactura francesa, del periodo Carlos X, alrededor de la primera mitad del siglo XIX.