Refinado y único óleo sobre lienzo, acompañado de un marco coetáneo de madera tallada con volutas y dorado con pan de oro puro. El cuadro es un retrato de una joven perteneciente a la aristocracia de la época. La figura se representa de tres cuartos, con el rostro vuelto hacia el espectador, caracterizado por rasgos serenos y un peinado adornado con un ramo de flores. El vestido que lleva es de gran refinamiento, embellecido con encajes, pasamanería y decoraciones, que realzan aún más la maestría del pintor en la representación. Particular atención merece la presencia de un cordero a la derecha, rodeado por una guirnalda de flores que la joven tiene en sus manos, símbolo de inocencia y juventud. Se trata de una pintura de gran gusto y elegancia, capaz de aportar un toque de clase y antigüedad a cualquier ambiente. También se señala que el cuadro ha sido reentelado. Manufactura atribuible a la escuela piamontesa de mediados del siglo XVIII.
Medidas: Al x An x Pr totales 120 x 97 x 10cm; Al x An solo obra 84 x 65cm