Gran espejo veneciano decorado con cañas y flores, realizado por maestros vidrieros en Murano en la segunda mitad del siglo XIX. Esta espléndida composición es única en su género por sus dimensiones y la calidad de los elementos utilizados. Marco de pan de oro cubierto de cañas de cristal de colores. En las esquinas, flores polícromas de pasta de vidrio reposando sobre un lecho de hojas de cristal transparente. Los elementos se fijan al marco con clavos de metal, alambre o pegamento caliente. Pequeñas reparaciones realizadas con silicona y algunas faltas, en general, no dignas de mención.