Apertura ricerca...
Exclusive

Escultor de ultramar del siglo XVII, Relieve de madera con Crucifixión y Noli me tangere

Codice: 450288
2.800
Aggiungi ai preferiti
Época: Siglo XVII
Categoría: Esculturas s. XVII
Expositor
Ars Antiqua SRL
Ver todos los artículos del vendedor
Via Pisacane, 55, Milano (MI (Milano)), Italia
+39 02 29529057
http://www.arsantiquasrl.com
Escultor de ultramar del siglo XVII, Relieve de madera con Crucifixión y Noli me tangere 
Descripción:
Escultor de ultramar del siglo XVII Relieve de madera con Crucifixión y Noli me tangere Madera, 45,5 x 19 x 10 cm Esta refinada obra, conservada en una vitrina de madera con frontal de cristal que garantiza su preservación y su carácter devocional privado, representa un valioso ejemplo de microescultura del norte de Europa del siglo XVII. La pieza destaca por una composición vertical apretada y por la densidad narrativa de las figuras talladas, que guían al observador a través de los momentos culminantes de la Pasión y la Resurrección de Cristo. En la parte superior domina la escena del Calvario, donde la figura del Redentor se alza en el centro, flanqueada simétricamente por las cruces de los dos ladrones, tradicionalmente identificados como Dimas, el buen ladrón que reconoció la divinidad de Jesús, y Gestas, quien se burló de él. Debajo de la cruz central, el drama sagrado se puebla de testigos fundamentales: la Virgen María, captada en un gesto de profunda meditación y dolor, y el evangelista Juan, que con su presencia encarna la fidelidad y el apoyo a la Madre. Junto a ellos destaca la figura dinámica de un caballero, iconográficamente identificable como el centurión romano Longino. Según la tradición hagiográfica, fue él quien atravesó el costado de Cristo con la lanza para cerciorarse de su muerte; golpeado por la sangre y el agua que brotaron de la herida, se convirtió exclamando la naturaleza divina del hombre recién fallecido, convirtiéndose así en un símbolo de fe inmediata y redención. La composición desciende luego hacia una base arquitectónica más compleja donde se desarrolla el episodio del Noli me tangere, ambientado en un jardín en el amanecer de la Resurrección. Aquí, María Magdalena, que acudía al sepulcro, se encuentra con el Cristo Resucitado pero al principio no lo reconoce, confundiéndolo con el hortelano del jardín. Este malentendido iconográfico se subraya con el detalle de la pala que Jesús sostiene en sus manos, atributo que define visualmente su papel de "hortelano místico" que cultiva las almas. Cuando finalmente lo identifica e intenta acercarse, Cristo la detiene con la célebre frase latina que da nombre a la escena, amonestándola a no retenerlo, ya que aún no ha ascendido al Padre. La pericia técnica del escultor del norte de Europa se manifiesta en la gestión de los volúmenes en un espacio tan reducido, capaz de hacer dialogar la tragedia de la muerte en el Gólgota con la luminosa esperanza de la Pascua, encerrando todo el ciclo de la salvación en un objeto de refinada artesanía y profunda espiritualidad.