Nápoles, siglo XVIII
La Educación de María
Terracota con restos de policromía, 26,5x20,5x12 cm.
Esta escultura en terracota es un ejemplo típico de la devoción doméstica napolitana del siglo XVIII. El grupo representa la Educación de la Virgen, un tema muy querido por la tradición local, representado aquí con una inmediatez casi teatral.
La estructura es sólida, con Santa Ana sentada que sostiene el libro abierto para su hija. El rasgo más distintivo y fascinante de la escultura, sin embargo, reside en la caracterización de los rostros, en particular el de Santa Ana. Respondiendo a una estética precisa de la escuela napolitana del siglo XVIII, el artista elige no idealizar a la Santa, sino retratarla con un realismo extremo que roza lo grotesco. Las profundas arrugas, el perfil marcado y la expresión casi caricaturesca no son signos de impericia técnica, sino la cúspide de una búsqueda expresiva orientada a la "verdad de la naturaleza".