Refinada pintura al óleo sobre lienzo, adornada con un marco de madera tallada y dorada. En la pintura se representa una escena de adoración, con el niño Jesús colocado en lo alto, en posición central, seminudo y sentado sobre nubes. Jesús sostiene una esfera azul en una mano, símbolo del dominio de Dios sobre el mundo, mientras que con la otra mano apunta el índice hacia el cielo, indicando su naturaleza divina. A los lados de la escena, se representan dos parejas de ángeles que asisten y participan en el evento. Abajo, en adoración y con la mirada dirigida hacia Jesús, están pintados dos santos arrodillados: a la izquierda Santa Catalina, que sostiene una rama de palma, y a la derecha San Antonio, representado con la túnica de fraile, con las manos cruzadas sobre el pecho y una cuerda atada a un fragmento de madera. Se trata de una pintura de gran gusto y refinamiento, caracterizada por una refinada representación estilística de los detalles pictóricos y por un sabio uso del claroscuro, capaz de conferir un toque de elegancia y antigüedad a cualquier ambiente. Manufactura atribuible a la escuela veneciana de principios del siglo XVIII.
Medidas: A x A x P totales 132 x 102 x 6 cm; A x A 118 x 88 cm