Un antiguo querubín de mármol blanco estatua, capturado en un momento de tranquila suspensión. Recostado sobre una tela suave, apoyado en un cojín tallado con un sorprendente efecto de trampantojo, el pequeño cuerpo infantil revela una extraordinaria sensibilidad plástica: volúmenes llenos, gestos naturales, superficies alisadas por el tiempo.
Un delicado equilibrio entre la gracia barroca y la dulzura neoclásica, donde la piedra se convierte en carne y el mármol parece hacerse tejido.
El tiempo ha dejado su huella, pero también ha amplificado su encanto.
Ausencias y restauraciones
Italia, finales del siglo XVIII
40cm x 23cm x 22cm