Buda risueño, en jade, principios de 1900.
Escultura de jade que representa al Buda risueño, datada a principios del siglo XX.
La obra representa una figura sentada en una posición relajada, con un vientre prominente al descubierto, símbolo de prosperidad, abundancia y felicidad. El rostro se caracteriza por una expresión serena y sonriente, con ojos entrecerrados y rasgos suaves que transmiten calma y benevolencia. Las manos descansan sobre las rodillas, mientras que los detalles del rostro, los dedos y el drapeado de la túnica están finamente esculpidos.
El jade, de un intenso tono verde con llamativas vetas y matices naturales, está alisado y pulido con gran esmero, realzando la profundidad cromática y la compacidad del material. La superficie presenta una pátina acorde con la época, lo que contribuye al encanto del objeto.
Obra decorativa de fuerte impacto visual y simbólico, ideal para coleccionistas de arte oriental o como elemento decorativo de prestigio.
Medidas: 20 x 26 x 22 cm.