Retrato de un hombre de extracción popular o pequeño burgués, como lo indican la corbata con un nudo simple, la chaqueta con botones grandes y el peinado con el furtivo "recogido".
Solo en segunda instancia, tras una observación más atenta, nos damos cuenta de una joroba que le deforma la espalda -quizás una "giba" por escoliosis- que el pintor representa con delicada fidelidad a la verdad.
Con un gesto cortés, el personaje se vuelve hacia nosotros empuñando en su mano derecha un objeto alusivo a su identidad, de forma curva y proporciones tales que parece un cuerno, que en la creencia popular tiene un significado propiciatorio similar al del jorobado; al hacerlo, un hilo de melancolía le vela la mirada, confirmando la capacidad de penetración psicológica de los retratos de Pietro Ligari.
En el cuadro emergen el plácido naturalismo y el sobrio realismo de la tradición lombarda, ajenos a toda grandilocuencia y fundidos en la pincelada con una suavidad despreocupada de toque.
Toda la obra sugiere una datación en los años milaneses del artista (1710-27), antes del definitivo regreso a su Valtellina.
Óleo sobre lienzo original de 73x54 cm en óptimas condiciones de conservación, con reentelado y nuevo bastidor de la segunda mitad del siglo XX, así como pequeñas restauraciones en zonas marginales de no más del 2 por ciento de la superficie pintada.
Marco en estilo y tono de época, de fabricación actual.