Elegante pareja de espejos de madera de pino cembro, finamente tallados y dorados con pan de oro fino. Los marcos, caracterizados por una refinada guirnalda de flores, se completan con una base decorada con motivos fitomorfos. Cada espejo conserva su espejo original y tiene un práctico gancho para colgarlo. Los espejos también están equipados con dos brazos de hierro y madera cada uno para candelabros, por lo que también son funcionales para la iluminación, lo que les da mayor singularidad y elegancia. Gracias a sus reducidas dimensiones, estos espejos son ideales para colocar en espacios pequeños, como baños o rincones íntimos del hogar. De gran elegancia y clase, representan un elemento de mobiliario capaz de embellecer cualquier espacio con estilo y atención al detalle. Típica fabricación toscana de principios del siglo XIX.
Medidas: H x An x P 42 x 30 x 13cm