Espléndida pintura antigua que representa a la Virgen María en un momento de intensa intimidad espiritual. La cabeza dulcemente reclinada, la mirada baja y las manos cruzadas sobre el pecho transmiten una sensación de paz, gracia y profunda devoción.
La calidad pictórica se distingue por la extraordinaria delicadeza del encarnado, modelado con suaves matices luminosos que dan al rostro una expresión tierna y contemplativa. El contraste cromático entre el rojo cálido de la vestidura y el azul intenso del manto —según la tradicional iconografía mariana— crea un impacto visual de gran armonía. La obra se inscribe en la tradición de la pintura devocional italiana del siglo XVIII, con referencias al clasicismo emiliano-romano. Una obra con carisma, que une espiritualidad, calidad pictórica y elegancia italiana.
Enmarcada en un bello marco de madera dorada, finamente moldeado y decorado con motivos de hojas en relieve que realzan la obra.
20x25 cm sin marco
32x27 cm con marco