Chica con calentador de manos, pintura fechada en el primer cuarto del siglo XVIII, taller de Giacomo Francesco Cipper, conocido como "il Todeschini".
Un evidente prognatismo de la mandíbula caracteriza el rostro de la chica, pero el pintor lo suaviza en una amplia sonrisa sin caricaturizarlo; también contribuyen a caracterizar la fisonomía la nariz aplastada, las cejas pobladas y una melena rojiza, alta como las pelucas de las damas aristocráticas.
La mujer está retratada del natural, no es un “tipo” usado por los pintores de mendigos, mientras que el gesto y el placer que comunica el gesto de calentarse las manos confieren a la sonrisa de la chica la calidez de una relación entre iguales.
Los mendigos del Todeschini se relacionan en un plano de igualdad con el espectador porque el pintor los ve como la normalidad a la que él mismo pertenece, y con brío de comedia popular pone en escena su humanidad con riqueza de tipos, caracteres y episodios populares.
El éxito de esta fórmula atrajo a un ejército de imitadores, que acabaron por oscurecer casi hasta finales del siglo XX el perfil del verdadero Todeschini, vertiendo en el mercado una infinidad de interpretaciones vernáculas, no comparables a la pintura en cuestión.
En la Chica con calentador de manos, la fuerza expresiva del personaje, el tono de alegría popular y de confianza entre "iguales", los cromatismos, los tonos de piel con pequeños trazos transversales, el contorno lineal de la forma, pero también ciertos detalles como el calentador de manos de terracota, que aparece idéntico en varios cuadros del Todeschini, todo indica que el autor utiliza el lenguaje del maestro por conocimiento directo, quizá colabora en su mismo taller.
Datos técnicos:
- óleo sobre tela de cm.72,5 x 59;
- tela original con forro adicional, sobre bastidor nuevo;
- restauraciones por no más del 2% de la superficie pintada;
- marco de nueva fabricación, coherente con la época y el estilo.
–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––
(*) Giacomo Francesco Cipper (o Ciper, o Ziper), conocido como il Todeschini, operó principalmente en Milán, Bérgamo y Brescia, donde está documentado con un taller activo de 1705 a 1736, pero sus orígenes están en Feldkirch, Austria, donde nació en 1664; el apodo Todeschini alude precisamente a estos orígenes, y también corresponde al apelativo "todesco" (en el idioma bergamasco: todésk) con el que firmó algunas de sus obras.