Flagelación de Cristo, pintor romano de la segunda mitad del siglo XVI, seguidor de Sebastiano del Piombo, óleo sobre tabla
Medidas: tabla L 41,5 x H 58,5 cm, marco L 58 x H 72,5 cm x 7,5 P
Precio: negociación privada
Obra acompañada de certificado de autenticidad y análisis XRF
La obra, realizada al óleo sobre tabla, es una interpretación de la célebre Flagelación de Cristo pintada por Luciani Sebastiano, conocido como Sebastiano del Piombo (Venecia c. 1485 - Roma 1547) y ubicada en la iglesia de San Pietro in Montorio en Roma.
El tema tuvo mucho éxito y fue repetidamente propuesto en lienzos y tablas por artistas activos en el siglo XVI. La obra de Sebastiano del Piombo, ejecutada al óleo sobre muro, fue encargada al pintor por el banquero Pierfrancesco Borgherini y realizada entre 1516 y 1524. La crítica ha investigado durante mucho tiempo el papel de Michelangelo Buonarroti como inventor de la composición. El tratamiento del tema fuera de su contexto narrativo, como imagen icónica y contemplativa, ya tenía precedentes ilustres, pero nadie lo había abordado nunca en clave monumental para un altar de uso público, aspecto que contribuyó a garantizar a la obra una resonancia inmediata y vasta. Se impuso como fuente iconográfica y término de comparación para las interpretaciones posteriores del tema, incluida la Flagelación de Caravaggio conservada en el Museo de Capodimonte. Se recuerda además la versión de la Galería Borghese, que la crítica acerca a la obra de Marcello Venusti, datándola en 1570.
La extraordinaria fortuna de la obra se atestigua, además de la réplica que el propio Sebastiano realizó para la iglesia de l'Osservanza del Paradiso en Viterbo (hoy en el Museo Cívico de la ciudad), por las numerosas reproducciones, copias fieles o variantes, difundidas en el ámbito de la pintura de caballete de destino privado. Es en este contexto donde se inserta el cuadro aquí propuesto.
Cristo es representado en el centro de la composición, envuelto solo por el sudario y atado a una columna colocada en el centro de una gran sala renacentista. Sus verdugos están representados a sus espaldas y de costado, situados en segundo plano. Las figuras destacan de la oscuridad a través de una luz que llega desde la derecha y contribuye al dramatismo de la escena. La luz, al golpear directamente el cuerpo seminudo de Cristo, enfatiza la centralidad de la figura resaltando su representación anatómica. En comparación con el cuadro mural de Sebastiano del Piombo, aquí aparece una disposición del grupo de figuras de los verdugos y del entorno arquitectónico muy cercana a la tabla de la Galería Borghese.
De excelente calidad pictórica y en buen estado de conservación, la obra es un valioso testimonio de la gran fortuna que tuvo el tema entre la nobleza y la rica burguesía de la época. Presentada dentro de un marco coetáneo en madera tallada natural, realzada con oro.