Su abjuración ante la Inquisición el 22 de junio de 1633. Galileo fue obligado a renunciar a sus descubrimientos científicos, en particular a la teoría copernicana del heliocentrismo. La abjuración: para evitar la prisión, o algo peor, Galileo tuvo que negar formalmente el movimiento de la Tierra. Este acto, llamado abjuración, implicaba la renuncia a sus ideas.