Raro cuadro italiano del siglo XVIII. Refinada miniatura al óleo sobre cobre que representa a la Virgen María, Santa Ana y el Niño Jesús. Las dos mujeres están sentadas en un gran trono dorado, en el centro de la composición el niño es sostenido por la Virgen mientras Santa Ana le ofrece una manzana. El fruto en cuestión podría aludir al pecado original, que Cristo vino a redimir. En lo alto, en un cielo luminoso entre espléndidos paños verdes, encontramos la paloma del Espíritu Santo, símbolo de la trinidad. Cuadro de notable calidad pictórica que destaca por sus colores brillantes y saturados, los suntuosos paños y el extraordinario nivel de detalle. Elegante marco del siglo XX en madera tallada y pintada, de bella decoración, con algunas señales del tiempo. Obra ya restaurada con retoque del color en pequeños puntos, en general en buen estado de conservación. Luz del cuadro 22 x 16 cm.
42 x 36 x 9 cm