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Exclusive

Bernardo Strozzi (1581-1664)

Codice: 432703
35.000
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Época: Siglo XVII
Categoría: religiosa
Expositor
Martini SRL
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Corso Felice Cavallotti, 84, Sanremo (IM (Imperia)), Italia
3280971422
3466907262
http://antichitamartini.it
Bernardo Strozzi (1581-1664)  Traducido
Descripción:
Bernardo Strozzi (1581-1664) Filósofo Óleo sobre lienzo cm 90×70 La obra está acompañada de una ficha crítica de Camillo Manzitti. La representación de medio cuerpo de santos, filósofos y anacoretas, según la iconografía contrarreformista más habitual, era solicitada muy a menudo a Bernardo Strozzi, quien sobresalía en ella por el vigor expresivo que sabía infundir a los rostros, ejemplos de una humanidad interpretada con gran realismo, ajena a cualquier patetismo convencional y de amaneramiento, pero donde la severa expresividad acentuaba en los rostros surcados por arrugas profundas y en las espesas barbas, que infundían a los rostros acentos de importancia y solemnidad. Fundamental, sobre todo en los años de madurez, a los que esta obra (óleo sobre lienzo, cm 90×70) indudablemente debe referirse, es el uso de la luz, aprendido al principio del estudio de obras pertenecientes a la corriente caravaggista, que Strozzi tuvo la oportunidad de admirar en las ricas galerías genovesas. Aquí la luz desciende oblicua, como la que se adivina procedente de una especie de tragaluz, para revelar en la severa gruta, una imagen viva y una actitud de absorta meditación de un anciano personaje, cuya ausencia de aureola sugiere identificar como un probable filósofo, inmerso en la lectura del pesado volumen. La extraordinaria maestría de Bernardo se expresa en las pinceladas rápidas y matéricas, con las que exalta con gran eficacia los rasgos más expresivos de cada detalle de la obra, a través de una pintura de mancha rápida y carente de acabados y correcciones, para un uso estructural del color, que construye la forma sin recurrir a la ayuda del dibujo preliminar para crear los límites de las zonas de color. Gracias a la valiente seguridad de ejecución, es posible seguir fácilmente todo el recorrido de las pinceladas, que se cruzan y superponen unas a otras sin fundirse, cada una con infalible coherencia y constante funcionalidad al innato sentido de la forma de Bernardo, una sumariedad que nunca concede nada a la casualidad. Si la evolución progresiva del pintor es fácilmente reconocible en el estilo que caracteriza sus obras a lo largo del recorrido de su primera actividad, a partir de la última fase del tercer decenio, sus modos varían ya poco. Por lo tanto, no siempre es fácil distinguir lo producido en los últimos años genoveses de los trabajos realizados en Venecia, adonde Bernardo se trasladó en 1633, para huir de la persecución de los frailes Capuchinos que querían devolverlo a la vida conventual. En esta pintura, sin embargo, el plinto arquitectónico en el fondo, elemento inusual en las obras genovesas, cuando Bernardo representaba los personajes sobre un fondo oscuro, totalmente desprovisto de detalles accesorios, según el ejemplo de Caravaggio, parece sugerir una pertenencia de esta obra a los más maduros años venecianos.  Traducido