El cuadro sobre lienzo representa con maestría el rostro y la expresión rica en claroscuros, típica de la pintura flamenca del niño, con tonos neutros y bastante oscuros en los que destaca sobre el ala del sombrero, una piedra preciosa ámbar y un cuello de gorguera blanca con un espléndido movimiento 'trompe l'oeil' que equilibra perfectamente el conjunto. La mirada intensa, captura e intriga al espectador que lo observa.
Países Bajos, Época siglo XVII
32 cm x 42 cm