Espléndido ejemplo de joyería tardo-imperial, este collar lleva un sello austro-húngaro y se distingue por su estructura transformable: el elemento central, suntuosamente adornado, puede desmontarse y llevarse como un prendedor de corpiño, según una costumbre típica de las joyas de gala de la segunda mitad del siglo XIX, o, gracias a las presillas traseras, como colgante central en una cadena o cinta, lo que lo hace actual incluso hoy en día.
La montura, realizada en plata dorada en grueso (vermeil) con un elegante trabajo de filigrana y calado, está adornada con unos 70 quilates de granates bohemios de excelente calidad, combinados con 1 quilate de esmeraldas de pequeño corte cuadrangular y 18 medias perlas naturales. La armonía cromática entre los rojos intensos, los verdes vivos y los reflejos nacarados de las perlas subraya la preciosidad del conjunto.
Destinado a las recepciones de la corte y a los grandes bailes de la aristocracia austro-húngara, este collar representa una auténtica joya de representación, en la que el vermeil no se utilizó como un simple sustituto del oro, sino como una elección estética consciente, capaz de conjugar monumentalidad, luminosidad y refinamiento decorativo.
Sello austro-húngaro bien legible
Longitud del collar: 42,5 cm aproximadamente
Elemento central: 9,5 × 5,5 cm aproximadamente
Materiales: vermeil antiguo; piropos bohemios naturales (aprox. 70 ct); esmeraldas naturales (aprox. 1 ct); 18 medias perlas naturales.